La Unidad de Integridad y Bienestar de las Carreras de Caballos (HIWU, por sus siglas en inglés) ha emitido una de las sanciones más drásticas en la historia reciente del hipismo norteamericano. El Dr. Donald J. McCrosky, médico veterinario con base en Illinois, ha sido inhabilitado por un periodo de 24 años y deberá pagar una penalidad económica de 300,000 dólares.
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El árbitro Hugh L. Fraser determinó la culpabilidad de McCrosky tras comprobar la violación de nueve normas fundamentales, centradas en la manipulación, posesión y tráfico de sustancias prohibidas.
Un expediente en contra devastador
En un extenso documento de 51 páginas publicado por la HIWU, se detallan las razones detrás de esta decisión. Entre los hallazgos más graves se encuentran:
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Casos de niveles elevados de testosterona en ejemplares castrados.
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Posesión de medicamentos prohibidos dentro del vehículo del facultativo.
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Incumplimiento sistemático en el registro digital de informes veterinarios obligatorios.
La reincidencia y la gravedad de las faltas llevaron a las autoridades a aplicar este castigo ejemplarizante.
Del prestigio al ostracismo
El Dr. McCrosky se graduó en la Universidad de Purdue en 1968 y ejerció durante más de cinco décadas. Su influencia fue tal que dicha casa de estudios en Indiana bautizó su Centro de Medicina Equina con su nombre. Además de su labor clínica, McCrosky participaba activamente como propietario y criador junto a su esposa, quien también fue mencionada en la investigación.
Debate sobre la rigurosidad de la HIWU
Esta sentencia aviva el debate sobre la severidad de las autoridades únicas del hipismo estadounidense. Mientras algunos sectores aplauden la limpieza del deporte, otros critican la rigidez de las penas. Un caso reciente fue el del entrenador Rudy Rodríguez, quien logró retomar su actividad tras un fuerte rechazo de la comunidad hípica (jinetes y colegas) hacia las acusaciones en su contra. Sin embargo, la magnitud del caso McCrosky parece no tener precedentes.