Las secuelas del amistoso entre España y Egipto siguen sumando capítulos, con el foco puesto en la grada y las repercusiones que podrían alterar los planes de la RFEF de cara a la cita mundialista.
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Según los informes oficiales del encuentro, el origen de los incidentes se localizó en el Gol Cornellà inferior. El documento señala directamente a un foco de tensión nacido en los sectores 108, 109 y 110, zona donde se ubicó el grupo ‘Barcelona con la selección’.
Desde este núcleo se habrían originado los cánticos e insultos que empañaron el ambiente, provocando una reacción en cadena que ahora la Federación Española de Fútbol estudia con lupa. La entidad está analizando minuciosamente el material audiovisual y los reportes de seguridad para determinar el alcance de las sanciones y las medidas preventivas a futuro.
La RFEF investiga todo
La Federación no quiere dejar cabos sueltos. Se estudia a fondo no solo la conducta de los aficionados, sino también la gestión del operativo de seguridad y la distribución de las entradas en dichos sectores.
El grupo 'Barcelona con la selección' se encuentra en el centro de la polémica, tras haber adquirido entradas de forma masiva en la zona donde se registraron los mayores altercados.
España quiere la final del Mundial
El timing de estos incidentes no podría ser peor para los intereses de España. Marruecos, socio en la candidatura conjunta para el Mundial, sigue muy de cerca el desarrollo de estos acontecimientos.
La inestabilidad o los problemas de seguridad en sedes clave como Cornellà están siendo utilizados como argumento por el país vecino para presionar y reclamar la sede de la gran final del Mundial.
Lo que inicialmente era una disputa logística se ha convertido en una oportunidad política. Marruecos busca capitalizar el ruido generado por el 'Caso Cornellà' para demostrar que sus sedes ofrecen un entorno más controlado y libre de este tipo de fricciones sociales.