La fisonomía de los Medias Rojas de Boston para la próxima temporada está tomando una forma agresiva y, en el centro de esa transformación, aparece el nombre del venezolano Wilyer Abreu. El mánager Alex Cora ha sido enfático: el tiempo de proteger al jardinero frente a lanzadores zurdos ha terminado. Abreu ya no será una pieza de rotación táctica, sino el pilar inamovible que la organización proyectó desde su debut.
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Tras una campaña 2025 donde el patrullero demostró que su guante es de élite y su bate tiene el calibre para cargar con la ofensiva, la gerencia ha decidido otorgarle las llaves del jardín derecho de forma permanente. La apuesta no es menor, pero los argumentos del jugador respaldan la decisión.
Fin del experimento
Durante mucho tiempo, el "platoon" fue la sombra de Abreu. Se le consideraba un arma letal contra derechos, pero una incógnita frente a los siniestros. Sin embargo, Alex Cora confirmó este lunes que la visión ha cambiado drásticamente. "Vemos a Wilyer como un jugador de todos los días", afirmó el estratega boricua, subrayando que el objetivo es que inicie contra cualquier abridor, sin importar la mano con la que lance.
Esta decisión llega tras un 2025 revelador. Abreu no solo se adjudicó su segundo Guante de Oro consecutivo, consolidándose como uno de los mejores defensores de la Gran Carpa, sino que terminó segundo en el equipo con 22 cuadrangulares. Lo más impresionante para el cuerpo técnico fue su madurez en el plato: redujo su tasa de ponches y aumentó su capacidad para negociar boletos, señales inequívocas de un bateador que ha descifrado el sistema.
El único obstáculo entre Abreu y el estrellato
Si bien el talento de Abreu no está en duda, su historial médico ha sido el principal freno. Con cinco visitas a la lista de lesionados en los últimos tres años, incluyendo distensiones en el oblicuo y la pantorrilla la temporada pasada, el enfoque invernal ha sido la transformación física.
Cora destacó que el venezolano se presenta al campamento con una figura mucho más atlética y ligera. "Está más delgado, se ve más ágil", comentó el mánager. Para Boston, un Abreu saludable es, en palabras de su mentor, un "game-changer". Su ausencia entre agosto y septiembre del año pasado dejó un vacío de poder que el equipo nunca pudo llenar adecuadamente, afectando directamente las aspiraciones de postemporada.
