Detrás del brillo de los escenarios, las alfombras rojas y una de las carreras más exitosas de Hollywood, Jennifer López guarda recuerdos que todavía la estremecen.
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La cantante, actriz y empresaria de 56 años sorprendió al revelar uno de los episodios más delicados de su vida profesional, cuando una agenda agotadora terminó enviándola de emergencia al hospital.
Durante una reciente entrevista en el podcast “SmartLess”, la artista recordó que llegó a trabajar 98 días consecutivos sin tomarse un solo descanso, una situación que provocó que su cuerpo literalmente se apagara mientras filmaba una de sus películas más recordadas.
Jennifer López pagó un alto precio por el éxito
A comienzos de los años 2000, López vivía uno de los momentos más explosivos de su carrera. Su nombre dominaba simultáneamente la industria musical y cinematográfica.
La artista recordó que en aquella época encadenó varias producciones cinematográficas mientras impulsaba el éxito de su álbum “J.Lo”, uno de los discos más importantes de su trayectoria.
Sin embargo, el ritmo era prácticamente inhumano, pues, grababa películas durante el día, acudía al estudio de grabación durante las noches y dedicaba los fines de semana a promociones, entrevistas y rodajes de videoclips.
Lo más impactante, según confesó, es que nunca se detuvo a contar cuántos días llevaba trabajando sin pausa hasta que las consecuencias comenzaron a aparecer.
“Recuerdo no haberme dado cuenta de que había trabajado casi 98 días seguidos sin tomarme un solo día libre”, dijo la estrella estadounidense.
Las primeras señales de alarma
El episodio ocurrió mientras filmaba “Nunca más”, la cinta estrenada en 2002 que la tuvo como protagonista. Jlo explicó que comenzó a experimentar síntomas extraños cada vez que caminaba hacia el set de grabación.
Primero sintió fuertes palpitaciones y una sensación constante de nerviosismo. Aunque intentó continuar con normalidad, su organismo ya estaba enviando señales claras de agotamiento extremo.
La situación empeoró rápidamente durante una jornada de trabajo. La cantante recordó haber comentado que se sentía extraña y excesivamente cansada, sin imaginar que estaba a punto de sufrir uno de los mayores sustos de su vida.
Tras retirarse unos minutos a su tráiler para descansar, ocurrió lo inesperado. Jennifer relató que repentinamente comenzó a perder la visión. Todo se volvió borroso y sintió que algo cubría sus ojos. Lo más alarmante fue que tampoco podía mover su cuerpo.
En medio de la desesperación, pidió ayuda a Arlene, una amiga de la infancia que entonces trabajaba como su asistente personal. Jennifer recuerda que le dijo que no podía ver ni moverse, una confesión que alarmó inmediatamente a quienes estaban cerca.
Pocos minutos después fue trasladada a un centro médico para ser evaluada de emergencia. El miedo era tan grande que Jennifer López llegó a pensar que estaba sufriendo un problema mental.
Según contó, una de las primeras preguntas que le hizo al especialista fue si se estaba volviendo loca. La respuesta del médico fue contundente y afirmó que, no tenía ningún trastorno psicológico, sino que su organismo había colapsado debido al agotamiento extremo.
Los médicos le explicaron que su cuerpo había reaccionado ante una exigencia física y emocional que había superado todos los límites saludables.
