Lamine Yamal: El genio que solo quiere ser un "chaval normal"

Mientras bate récords de precocidad y protagoniza anuncios en la Super Bowl, el joven de Rocafonda confiesa que su mayor aspiración fuera del césped es mantener la sencillez de cualquier chico de su edad

Martes, 10 de febrero de 2026 a las 02:44 pm
Lamine Yamal: El genio que solo quiere ser un "chaval normal"
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En el fútbol actual, donde la presión y el escrutinio digital devoran carreras antes de que empiecen, Lamine Yamal parece haber encontrado el antídoto perfecto: la normalidad. En una reciente y reveladora entrevista concedida a ESPN, la estrella azulgrana ha abierto las puertas de su vida privada para demostrar que, tras el regate eléctrico y la mirada desafiante ante los mejores defensas de Europa, se esconde un adolescente que todavía disfruta de las cosas más simples.

Un cocinero pésimo: El fracaso que no le duele

Si en el campo parece capaz de todo, entre fogones la historia es muy distinta. Con la misma naturalidad con la que encara a un lateral, Lamine ha confesado su mayor "fracaso" fuera del fútbol: la cocina.

"Soy un cocinero terrible, pésimo", admitió entre risas. "Lo dejé porque no era lo mío. Como mucho, sé hacer nuggets de pollo y patatas fritas". Este detalle, aparentemente trivial, humaniza a una figura que muchos ya sitúan en el escalón más alto del fútbol mundial, recordándonos que la mayoría de edad (cumplida el pasado julio) no viene acompañada de superpoderes domésticos.

El refugio de Rocafonda y la nostalgia de las cartas Pokémon

Para Lamine, "desconectar" no es una opción, es una necesidad. A diferencia de otros jugadores que estudian obsesivamente a sus rivales, el joven de Mataró prefiere vivir el momento. "No veo vídeos de los defensas a los que me voy a enfrentar. Intento disfrutar cada día y vivir mi propia vida", asegura.

Su día soñado no incluye alfombras rojas ni eventos de gala. Su plan ideal sigue vinculado a sus raíces: un partido en el parque de Rocafonda, pasear en bicicleta o patinete con sus amigos de siempre y jugar a la PlayStation.

Esa conexión con su infancia quedó sellada esta semana con su aparición estelar en un anuncio de Pokémon emitido durante la Super Bowl. Lamine recordó cómo, de niño, no podía permitirse consolas caras y se divertía con cartas de un euro en el patio del colegio. Hoy, como embajador global, se permite bromear con sus compañeros de vestuario: "Dani Olmo es Pikachu por su pelo rubio, y Szczesny es Charizard por su aura".

El equilibrio entre el 10 y el joven de 18 años

A pesar de su madurez en el campo, Lamine insiste en que su rutina es la de cualquier joven: "Hago lo que hace cualquier chaval de 18 años: estar con amigos, cuidar de mi hermano pequeño y salir a dar una vuelta".

Esta filosofía de vida parece ser el secreto de su éxito. Mientras el mundo del fútbol proyecta sobre él las expectativas de ser el heredero de los grandes tronos, él prefiere centrarse en la ilusión del próximo Mundial y en mantener los pies en la tierra de Rocafonda.

Lamine Yamal no solo es el futuro del fútbol; es el presente de una generación que busca el éxito sin renunciar a la esencia. Porque al final del día, después de que los focos del Camp Nou se apagan, Lamine solo quiere ser eso: un chaval de 18 años que, si tiene hambre, probablemente acabe pidiendo unos nuggets.

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