Su estilo tiene admiradores y detractores, pero lo que no se puede discutir es que Luis Arráez es uno de los más importantes bateadores de contacto de esta era. El criollo es ya tres veces campeón bate en MLB (una en la Liga Americana y dos en la Liga Nacional), y es además el bateador más difícil de abanicar del último lustro en la pelota estadounidense.
NOTAS RELACIONADAS
Por eso es que su llegada a San Francisco, a pesar de las dudas que puede generar, es más que interesante. Al fimar a "La Regadera", Gigantes ha adquirido a un toletero que tiene una visión realmente envidiable dentro de la caja de bateo, y que según sus propias palabras, "odia poncharse".
Luis Arráez y su odio a los ponches
Este martes 10 de febrero, Luis Arráez se incorporó de manera oficial a los entrenamientos primaverales de San Francisco, para empezar a prepararse para una temporada que pinta para ser importante para él. En este primer día, el criollo atendió a los medios de comunicación, y al ser preguntado por su clave para mantener un porcentaje de ponches tan bajo, fue tajante en su respuesta.
"Odio poncharme", respondió con seguridad el oriundo de San Felipe, quien además se explayó en su explicación. "Confía en ti mismo, sal a competir y a tratar de poner la bola en juego. Batear es simple. No es fácil, pero no es imposible. Juego simple y trato de poner la bola en juego".
Y es que en efecto, en 3046 apariciones al plato acumuladas en los últimos cinco años, Luis Arráez registra tan solo 175 ponches, lo que se refleja en un increíble 5.7% de porcentaje de ponches en este período de tiempo. Tan solo en 2025, hubo 15 bateadores que fueron abanicados en más de 175 ocasiones, lo que demuestra que la habilidad que posee Arráez es realmente sorprendente.