Los Philadelphia Phillies atraviesan su mejor momento de la temporada justo cuando comienza la parte más importante del calendario. Después de un inicio complicado que los llegó a colocar 10,5 juegos por detrás de los Atlanta Braves a finales de abril, el conjunto de Filadelfia se encuentra ahora a solamente cuatro encuentros de la cima de la División Este de la Liga Nacional.
NOTAS RELACIONADAS
La transformación de los Phillies ha coincidido con varios movimientos importantes dentro del equipo, entre ellos la llegada de Luis Arráez, tres veces campeón de bateo, y una serie de cambios defensivos que involucraron a jugadores como Bryce Harper, Bryson Stott y Alec Bohm. La apuesta de Dave Dombrowski por el venezolano obligó a reorganizar el cuadro, pero los resultados han sido positivos. Stott pasó de la segunda a la tercera base, Bohm asumió la inicial, Harper regresó al jardín derecho y Arráez se estableció como el nuevo segunda base.
Desde la llegada de 'La Regadera', los Phillies han mostrado una ofensiva mucho más completa. Antes del cambio, el equipo bateaba para .237 y ocupaba el puesto 12 de la Liga Nacional; posteriormente, elevó su promedio hasta .272, segundo mejor registro del circuito. También mejoraron su porcentaje de embasado (OBP), pasando de .305 a .352, mientras que su OPS subió de .705 a .757. La producción de carreras aumentó de 4.39 a 5.19 por encuentro y el promedio con corredores en posición de anotar pasó de .259 a .320.
Luis Arráez es la pieza clave en el resurgir de Philadelphia
El propio Arráez ha dejado claro que su principal objetivo ya no son los reconocimientos individuales. El venezolano, que batea .315 y apenas ha recibido 25 ponches en 527 turnos durante la temporada, aseguró que después de haber conseguido títulos de bateo, Juegos de Estrellas y un Silver Slugger, ahora solamente quiere ganar una Serie Mundial.
Su influencia también ha sido destacada dentro del clubhouse, donde sus compañeros valoran especialmente su capacidad para poner la pelota en juego y mostrar otra manera de producir carreras. La llegada de Arráez no solo modificó la alineación, sino que también aportó una dimensión diferente a un equipo que durante buena parte de la campaña dependió demasiado del poder.