Aunque la expansión del Mundial a 48 equipos sugería grupos más diluidos, la realidad ha dictado lo contrario. Dos sectores en particular han acaparado los titulares por su extrema paridad y el riesgo de que grandes potencias queden fuera a las primeras de cambio.
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Para muchos, el Grupo I representa el desafío más impredecible de la primera fase. Francia, campeona en 2018 y finalista en 2022, parte como cabeza de serie, pero el camino no será sencillo.
El sector lo completan Senegal, Noruega e Irak. En el caso de la selección africana, han tenido un crecimiento bastante importante en las últimas temporadas, mientras que, los "nórdicos" cuentan con la presencia de dos figuras mundiales como Erling Haaland y Martin Ødegaard.
El Grupo L también se asoma
Por otro lado, el Grupo L se presenta como una auténtica trampa para los favoritos. La competitividad aquí es máxima debido a la historia reciente de sus integrantes.
Inglaterra, presume de una de las plantillas más profundas de la actualidad. Croacia, pese a tener figuras veteranas como Luka Modric o Marcelo Brozovic, siempre ha demostrado una longevidad competitiva asombrosa.
Mientras que, Ghana es un equipo tradicionalmente fuerte en los mundiales, conocido por su velocidad y capacidad para complicar partidos trabados. Dicho grupo lo cierra Panamá, que llega con la etiqueta de ser un rival que no tiene nada que perder y mucho que ganar.
La lucha por los dos puestos de clasificación en este sector promete ser una batalla de resistencia. Los analistas se dividen entre el "I" y el "L", pero lo único seguro es que el Mundial 2026 no dará tregua desde el pitazo inicial.
