La conocida frase de que “todas las comparaciones son odiosas” cobra hoy más vigencia que nunca. En la era de las redes sociales y la inteligencia artificial, la creación de rankings para ponderar el talento de los atletas suele encender debates apasionados. Sin embargo, un reciente listado que circula en las plataformas digitales ha llevado la controversia a otro nivel dentro de la comunidad hípica.
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Se trata de un Top 50 de los mejores jinetes de todos los tiempos con campaña en Estados Unidos. Aunque la lista incluye a históricas luminarias de Panamá, Puerto Rico, Perú, México y la República Dominicana, ha despertado profunda indignación y sorpresa la ausencia total de los fustas venezolanos.
Un ranking que enciende las redes sociales
El legendario Eddie Arcaro lidera este ranking publicado originalmente por la página de aficionados American Horseracing Legends en la red social Facebook. El post rápidamente se vuelve viral debido a un vacío imperdonable a criterio de los expertos: el autor dejó por fuera a figuras de la talla de Javier Castellano y Ramón Alfredo Domínguez, ambos ganadores de múltiples Eclipse Awards y miembros del Salón de la Fama del Hipismo Norteamericano.
Supuestamente basado en los renglones de "impacto, técnica, coraje y legado", el listado coloca en la cima a Arcaro y resalta la presencia de grandes referentes panameños como Laffit Pincay Jr., Jorge Velázquez, Braulio Baeza, Jacinto Vásquez y Luis Sáez.
Por el lado de la delegación de Puerto Rico, figuran astros de la fusta como Ángel Tomás Cordero Jr., John Velázquez e Irad Ortiz Jr. Asi mismo, el mexicano Víctor Espinoza, el peruano Edgar Prado y el dominicano Joel Rosario alcanzaron un puesto en la polémica selección.
A pesar de no ser un ranking oficial de la industria, la omisión de las estrellas venezolanas ha provocado que incluso aficionados de otras latitudes y ajenos al Caribe alcen su voz en los comentarios. La exclusión contradice directamente el criterio de "impacto" anunciado por el propio creador, debido a que tanto Castellano como Domínguez han dejado una huella imborrable y un legado indiscutible en el turf estadounidense; méritos que, precisamente, los llevaron a la inmortalidad en el Museo del hipismo en Saratoga.
Para justificarse, el autor del post aclara que la producción monetaria (estadísticas de dinero ganado) no fue un factor determinante para estructurar el listado. En su lugar, prefirió rescatar a jockeys de finales del siglo XIX y principios del XX, como los históricos Isaac Murphy y Jimmy Winkfield.
Aun así, prescindir de dos de los jinetes más dominantes del siglo XXI en la hípica más competitiva del mundo parece un argumento difícil de sostener.