El espectáculo hípico de este domingo en el Hipódromo La Rinconada tiene como uno de sus puntos más altos una nueva edición del Clásico “Peggy Azqueta” (Grado II). En esta oportunidad, la carrera se integra a la programación del 5y6 Nacional y cuenta con una nómina de nueve yeguas de cuatro y más años, tanto nacionales como importadas. El premio en disputa, una atractiva bolsa de $162.500, se definirá en un trayecto de 1.400 metros.
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El regreso de una dupla ganadora: Jinete Yegua R16
Desde el puesto de pista 10 y con el número 5 en su gualdrapa, Brown Sugar asume el papel de principal candidata ante la afición y las revistas especializadas. La defensora del Stud “Z.M” posee una campaña sólida con ocho victorias en 16 presentaciones oficiales. Un factor de peso para este compromiso es el retorno de Jaime Lugo a sus lomos. El "General" no solo conoce a fondo las facultades de la hija de Thunder Ridge, sino que también suma triunfos previos con ella en eventos de jerarquía.
La zaina, nacida y criada en el Haras Los Caracaros, demostró su vigencia en su reaparición del pasado 15 de marzo. En el marco del Clásico “Eduardo Larrazábal”, la nieta de Grand Slam cumplió con una actuación sobresaliente al ocupar el segundo lugar, a tan solo un cuerpo y medio de la ganadora.
Los obstáculos en el camino al triunfo: La Rinconada Selectiva GII
Pese a su favoritismo, la pupila de Fernando Parilli Tota enfrenta retos técnicos de consideración. El primero reside en la distancia. El historial de la yegua refleja que la mayoría de sus éxitos ocurrieron en los 1.200 metros; por lo tanto, el ascenso de 200 metros adicionales representa un examen de fondo para su capacidad de remate en los tramos finales.
A esto se suma un dato estadístico curioso pero relevante para los analistas de tendencias. Los registros históricos de la competencia revelan una sequía para el número 5 en esta prueba específica dentro de la segunda válida. Dicha numeración no visita el recinto de ganadores desde el 12 de octubre de 2025. Esta racha adversa de seis meses sin triunfos bajo esa cifra añade una cuota de incertidumbre a la jugada, un detalle que los apostadores más meticulosos evalúan con cautela antes de sellar su cuadro.