Lo que comenzó como una campaña cargada de ilusión y fútbol ofensivo terminó en una profunda decepción para la Selección Femenina Sub-20 de Venezuela.
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Las "chamas" se despidieron del Torneo Sudamericano sin el boleto al Mundial de Polonia 2026, dejando sensaciones agridulces en la afición y el cuerpo técnico.
La Vinotinto finalizó su participación en el último lugar del hexagonal final, sumando apenas dos puntos de quince posibles, una cosecha insuficiente para alcanzar uno de los cuatro cupos mundialistas en disputa.
De más a menos
La trayectoria del equipo dirigido por el seleccionador, Ángel Hualde, fue una montaña rusa de rendimiento que terminó en caída libre. Venezuela ilusionó al continente clasificando como segunda del Grupo A, con un balance de dos victorias, un empate y una sola derrota.
Génesis Hernández fue el faro ofensivo de la selección, consolidándose como la máxima goleadora criolla del torneo con tres anotaciones, demostrando una jerarquía que invitaba a soñar con la clasificación.
Sin embargo, al llegar a la fase decisiva, la realidad fue distinta. La combinación de la presión, el cansancio acumulado por la alta intensidad de los partidos y los errores defensivos no forzados pasaron factura al grupo.
Lecciones de cara al futuro
A pesar de quedar fuera de las cuatro mejores del torneo, el proceso deja una base de jugadoras con talento que deberá ser pulida. La falta de regularidad y la gestión emocional en las etapas de eliminación directa aparecen como las principales tareas pendientes para los próximos ciclos internacionales.
El sueño de Polonia 2026 se esfumó, pero el camino de aprendizaje para esta generación apenas comienza. Corregir las desatenciones defensivas y mantener el volumen de juego durante todo el certamen será la clave para que Venezuela vuelva a pelear por un cupo en la élite mundial.