La campaña electoral a la presidencia del Real Madrid ha sumado un nuevo e incendiario capítulo. Florentino Pérez, quien busca refrendar la confianza de los socios de la entidad blanca para un nuevo mandato, compareció en un acto masivo donde aprovechó el escenario para lanzar un durísimo ataque institucional hacia el Barcelona.
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El máximo dirigente madridista apeló al sentimiento de pertenencia de la masa social y recurrió a una contundente declaración de intenciones para marcar distancia con el modelo de gestión de su eterno rival.
"Yo soy del Real Madrid, otros quieren que el Real Madrid sea suyo", afirmó tajantemente, una frase que los analistas interpretan como una clara alusión a las convulsiones políticas y estructurales que se viven en el entorno del conjunto azulgrana.
Cruzada declarada contra el 'Caso Negreira'
Más allá de blindar el modelo de propiedad del club en manos de sus socios, el punto más álgido del discurso de Florentino Pérez llegó al abordar el panorama judicial del fútbol español.
El presidente merengue reafirmó el papel del Real Madrid como acusación particular en el proceso que investiga los pagos del Barcelona al estamento arbitral durante décadas.
Lejos de rebajar la tensión institucional, lanzó una promesa de campaña que retumbó con fuerza en el auditorio: "No voy a parar hasta que se depuren todas las responsabilidades del 'Caso Negreira'", sentenció de manera categórica.
Con estas declaraciones, el mandatario blanco deja claro que su hoja de ruta para los próximos años no solo contempla la hegemonía deportiva en Europa, sino también una postura inflexible en los despachos y tribunales, asegurando a los socios que el Madrid mantendrá la guardia alta en defensa de la limpieza de la competición.