La historia del béisbol en Nueva York tiende a ser cíclica, y este febrero de 2026, el eco de un movimiento ocurrido hace exactamente 22 años resuena con fuerza en las calles de la Gran Manzana. En 2004, Alex Rodríguez llegó al Bronx para cederle el campocorto a Derek Jeter y mudarse a la "esquina caliente". Hoy, es Bo Bichette quien protagoniza un guion casi idéntico, pero esta vez el escenario es el Citi Field y el destino es Queens.
La firma de Bichette con los Mets de Nueva York por 3 años y 126 millones de dólares no es solo el movimiento más agresivo del invierno para el dueño Steve Cohen; es un cambio de paradigma para un jugador que, hasta hace meses, era el rostro inamovible del campocorto en Toronto.
Al igual que A-Rod en su momento, Bichette llega a un equipo que ya tiene a un "capitán" establecido en las paradas cortas: el puertorriqueño Francisco Lindor. La lógica es implacable: Lindor es el ancla defensiva y el líder emocional de los Mets. Para que Bichette encajara en el esquema de David Stearns y Carlos Mendoza, el sacrificio de la posición era innegociable.
El desafío
"Estoy emocionado por el desafío", declaró Bichette durante su presentación, luciendo el dorsal 19. "Sé que habrá jugadas y ángulos a los que tendré que acostumbrarme, pero mi prioridad es ganar".
La transición no es cosmética. Aunque Bichette ha sido uno de los bateadores más consistentes de la Liga Americana (bateó para .311 en 2025), su defensa en el campocorto fue cuestionada la temporada pasada, situándose en los percentiles más bajos de rango y valor defensivo. El movimiento a la tercera base busca protegerlo defensivamente, permitiendo que sus "manos relámpago" y su capacidad de reacción brillen en un espacio donde el alcance lateral es menos crítico que en el shortstop.
Un lineup de pesadilla
Con la incorporación de Bichette, los Mets presentan una alineación que asusta a cualquier lanzador. Combinar el contacto de élite de Bo con la potencia de Juan Soto (su gran compañero zurdo en el orden al bate) y la versatilidad de Lindor, convierte a Queens en el epicentro ofensivo de la Liga Nacional.
Cuando Alex Rodríguez se movió a la tercera base, terminó ganando dos premios MVP y una Serie Mundial (2009) con los Yankees. El listón para Bichette está alto. Si su guante en la antesala es "pasable", su bate se encargará del resto.
Los entrenamientos de primavera que comienzan esta semana en Port St. Lucie serán el primer laboratorio para este experimento que, 22 años después, vuelve a poner a la ciudad que nunca duerme en el centro del universo beisbolero.
