El piloto mexicano Sergio “Checo” Pérez enfrentó una jornada agridulce durante el segundo día de pruebas de pretemporada de la Fórmula 1 en Bahréin. En lo que marca la recta final de su preparación para la temporada 2026, el tapatío tuvo que lidiar con problemas técnicos que limitaron su rodaje, aunque logró mejorar sus registros personales.
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Falla de software y bandera roja
La sesión apenas comenzaba cuando las alarmas se encendieron en el garaje del mexicano. A los pocos minutos de salir a pista, el monoplaza de Pérez se detuvo intempestivamente en la curva 10, lo que obligó a desplegar una bandera roja para detener la sesión.
“Checo” tuvo que abandonar la unidad para que esta fuera remolcada y revisada por los ingenieros. El diagnóstico fue un fallo en el software, un problema que, afortunadamente, fue solucionado con rapidez, permitiéndole regresar al asfalto poco después.
Mejora en el cronómetro, pero poco rodaje
A pesar del tiempo perdido en el garaje, Pérez logró optimizar su rendimiento en comparación con la jornada anterior. El mexicano detuvo el cronómetro en 1:38.653, siendo 175 milésimas más rápido que su marca del miércoles.
Sin embargo, el tiempo en pits le pasó factura en la tabla general y en la acumulación de kilómetros: finalizó en la posición 15 y completó un total de 42 vueltas, convirtiéndose en el piloto que menos giros realizó durante la sesión. Este factor es crítico, considerando que Pérez regresa a la máxima categoría tras un año sabático y necesita adaptarse nuevamente al ritmo de competencia.
El desafío de la nueva era: "Parece Fórmula E"
Más allá de los tiempos, lo que marcó la jornada fueron las sensaciones del piloto respecto al cambio de reglamento de 2026. Pérez reconoció que el comportamiento de los nuevos monoplazas es radicalmente distinto, impulsado principalmente por el mayor peso que tiene ahora la gestión de la energía eléctrica en el rendimiento global.
"Es muy diferente, definitivamente. Esta Fórmula 1 se siente extremadamente distinta a lo que estaba acostumbrado. Diría que es el cambio más grande que he tenido en mi carrera en términos de reglamento", explicó el piloto.
Para el mexicano, el mayor reto mental y técnico es descifrar la entrega de potencia. "Es muy difícil entender qué está pasando con la energía y con los despliegues en cada vuelta. Gran parte de esta unidad de potencia entra en juego mucho más que en el pasado, lo cual no es ideal", sentenció.
Su preocupación va más allá de la conducción en solitario; teme que la naturaleza de las carreras cambie drásticamente. "Parece que adelantar podría ser un poco más complicado gestionando las energías y demás. No quiero sacar conclusiones precipitadas, pero puede llegar a ser como las carreras de Fórmula E", advirtió, haciendo referencia a la categoría eléctrica donde la estrategia de ahorro de batería suele dictar el ritmo.
Un inicio de temporada "caótico"
De cara a la primera carrera, Pérez pronostica un escenario desordenado mientras equipos y pilotos se adaptan a la complejidad de los nuevos sistemas híbridos.
"Creo que puede ser caótico, especialmente en las primeras carreras. Lograr que todos conozcan sus unidades de potencia, su gestión, cuándo puedes usar el botón de adelantamiento y la cantidad de energía que consumes mientras lo usas... todo eso es muy, muy complicado", concluyó.