El capitán de los Yankees de Nueva York, Aaron Judge, tiene una nueva misión entre ceja y ceja: llevar a la selección de Estados Unidos a lo más alto del podio en el Clásico Mundial de Béisbol (WBC). Tras observar el reciente dominio de su país en el hockey sobre hielo durante los Juegos Olímpicos de Invierno, "El Juez" admite que la motivación en el vestuario estadounidense está por las nubes.
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"Todos estábamos hablando en nuestro chat grupal", reveló Judge a Brendan Kuty de The Athletic. "Comentábamos lo entusiasmados que estamos y lo especial que será este torneo. Siento un gran orgullo por nuestro país; esos chicos del hockey dieron un gran espectáculo, pelearon con todo y cumplieron. Ahora es nuestro turno".
Un liderazgo con sed de revancha
Judge ha sido designado como el capitán de un roster plagado de estrellas por el mánager Mark DeRosa. Para DeRosa, esta es una oportunidad de redención personal y colectiva, tras haber dirigido al equipo que cayó ante Japón en la final de 2023 en un duelo que quedó para la historia.
La responsabilidad de portar el brazalete de capitán no es algo que Judge tome a la ligera, especialmente considerando que Estados Unidos no saborea las mieles del triunfo en este certamen desde 2017.
El factor Paul Skenes: Potencia en el montículo
A la causa se suma Paul Skenes, el as de los Piratas de Pittsburgh y flamante ganador del premio Cy Young de la Liga Nacional. Aunque son rivales en la temporada regular, Skenes compartirá dugout con Judge con un objetivo único: la supremacía mundial.
"Ganar el oro es lo más importante", declaró Skenes a la prensa el pasado miércoles, según reportó The Associated Press. "Vimos lo que pasó en el hockey masculino y femenino, y todos los demás oros que ganamos en las olimpiadas. Somos Estados Unidos y tenemos que imponernos; eso es lo que hacemos. Va a ser muy divertido".
El camino hacia la redención
El equipo estadounidense llega a este compromiso con la presión de sacudirse el sabor amargo de la edición anterior. Con una rotación liderada por Skenes y una ofensiva comandada por el poder de Judge, el "Dream Team" del diamante busca dejar claro que el béisbol sigue teniendo su epicentro en Norteamérica.
La última vez que el conjunto de las barras y las estrellas se coronó campeón fue hace casi una década, y con el Clásico Mundial a la vuelta de la esquina, el mensaje desde la concentración es claro: cualquier resultado que no sea el primer lugar será considerado una tarea pendiente.
