El jardinero de los Piratas de Pittsburgh, Esmerlyn Valdez, jamás olvidará su primer cuadrangular en las Mayores. El novato conectó un oportuno jonrón de dos carreras durante la sexta entrada para romper el empate.
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Su batazo no solo significó su primer hit en la Gran Carpa tras iniciar de 7-0, sino que guio la victoria de su equipo 4-1 sobre los Azulejos de Toronto. Al llegar al dugout, sus compañeros lo recibieron con la clásica "ley del hielo" antes de estallar en festejos.
Sin embargo, la verdadera batalla por guardar este recuerdo no ocurrió en el terreno de juego, sino en las tribunas del estadio canadiense, donde un pequeño aficionado se convirtió en un duro negociador.
La dura negociación en el bullpen
La pelota de Valdez aterrizó cerca del bullpen de Pittsburgh, donde fue atrapada por un niño seguidor de los Azulejos. De inmediato, los lanzadores relevistas de los Piratas intervinieron para intentar recuperar la preciada gema.
"Teníamos que hacer lo que fuera por esa pelota", confesó el relevista Dennis Santana al Pittsburgh Post-Gazette. El lanzador destacó el valor del batazo tras el complicado inicio al bate del pelotero dominicano de 22 años.
Los jugadores de Pittsburgh le ofrecieron al menor un menú completo de opciones: tres pelotas oficiales, una gorra, un bate autografiado o incluso una experiencia exclusiva para entrar al vestidor a conocer a Valdez en persona.
Un pacto final que valió la pena
Para sorpresa de los peloteros, el niño no se dejó impresionar fácilmente y rechazó las primeras ofertas. El propio Santana relató entre risas que el padre del menor le aconsejaba mantener una postura firme para conseguir un mejor trato.
Tras varios minutos de tensión e intercambios, el pequeño aficionado aceptó ceder la bola a cambio de un bate firmado por el propio Esmerlyn Valdez y una gorra oficial de los Piratas de Pittsburgh.
Gracias a la persistencia de sus compañeros, Valdez pudo posar con su histórica pelota al terminar el encuentro. "Es el hombre más feliz que hayas visto en tu vida", concluyó Santana sobre la emotiva jornada de su compañero.