Shohei Ohtani retomará su lugar en la rotación de abridores este miércoles contra los Tampa Bay Rays. El mánager de los Dodgers, Dave Roberts, confirmó la noticia tras evaluar el estado físico del astro japonés.
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Ohtani había encendido las alarmas tras abandonar su salida del jueves pasado en Pittsburgh. El motivo fue una inflamación en la rodilla izquierda que lo obligó a descansar durante el juego del viernes. Sin embargo, su evolución ha sido tan favorable que ya se encuentra listo para volver a lanzar.
Preparación desde la lomita
Dave Roberts aseguró este martes que la inflamación en la articulación del jugador ha desaparecido por completo. El mánager observó de cerca sus prácticas de pitcheo y destacó las buenas sensaciones del nipón.
"Lo vi practicando sus lanzamientos; se ve bien y se siente bien", comentó con optimismo el estratega.
Además, Ohtani realizará ejercicios específicos de contacto desde el montículo antes de su apertura. El cuerpo técnico confía en que su estrella llegará en excelentes condiciones al juego.
El reto del reloj
El encuentro del miércoles presenta un desafío adicional al estar programado a primera hora de la tarde. Esta situación deja a Ohtani con un margen de tiempo más reducido para su rutina de preparación.
"A él le gusta dormir; no es lo ideal, pero el calendario es el calendario", bromeó el mánager angelino. Pese a la premura, Roberts garantizó que el jugador descansará y hará todo lo posible por brillar. También dejó claro que, de existir cualquier riesgo, jamás lo expondrían a una lesión mayor.
Dudas sobre su rol ofensivo
Aunque su labor como lanzador abridor está confirmada, sigue siendo una incógnita si Ohtani también bateará. Al ser cuestionado sobre esta doble función, Roberts admitió que todavía no ha tomado una decisión final. El equipo evaluará la situación cuidadosamente para no sobrecargar innecesariamente la rodilla del jugador.
En su última salida, Ohtani permitió cuatro carreras en poco más de seis entradas de labor ante Pittsburgh. En aquella jornada, su gran esfuerzo no bastó y los Dodgers terminaron cayendo por pizarra de 9-8.
