La paciencia se agotó en el Bronx, al menos por ahora. Tras la derrota de los Yankees de Nueva York por 7-4 ante los Astros de Houston este domingo, la organización tomó la decisión de enviar al derecho Luis Gil a las ligas menores. El movimiento llega tras una nueva apertura titubeante que confirmó que el dominicano no ha logrado encontrar el ritmo que lo llevó a la cima la temporada pasada.
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Una tarde para el olvido en Minute Maid Park
El último compromiso de la serie en Houston fue el punto de quiebre. Gil apenas pudo mantenerse en el montículo durante cuatro entradas, en las que fue castigado con seis carreras limpias y cinco imparables, incluyendo dos cuadrangulares que sentenciaron el rumbo del encuentro.
A pesar de mostrar destellos de su característica potencia, su descontrol fue evidente al otorgar tres pasaportes y golpear a un bateador.
El receptor JC Escarra analizó el desempeño de su compañero tras el juego: “Tenía la velocidad y el control de sus lanzamientos, pero fallamos en la localización. En este nivel, los rivales no perdonan, y esos dos jonrones con gente en base fueron el factor determinante”.
El contraste con su año de gloria
Resulta difícil procesar el presente de Gil considerando que es el vigente Novato del Año de la Liga Americana (2024). Sin embargo, los números de 2026 no mienten: en cuatro aperturas, ostenta un récord de 1-2 con una efectividad de 6.05 y un WHIP de 1.34.
Lo más preocupante para la gerencia de los Yankees es que, a pesar de haber lanzado menos entradas que el resto de los abridores (19.1 IL), Gil lidera al equipo en estadísticas negativas: es quien más jonrones ha permitido (6), más boletos ha otorgado (11) y más carreras limpias ha encajado (13).
Según el mánager Aaron Boone, el problema radica en la inconsistencia mecánica y en un perfil de recta que ha perdido eficacia.
Una rotación de élite que no espera a nadie
La decisión de enviar a Gil a Scranton/Wilkes-Barre (Triple-A) no solo responde a su bajo rendimiento, sino a la salud general del cuerpo de lanzadores neoyorquino. Actualmente, la rotación de los Yankees es la segunda mejor de todas las Grandes Ligas con una efectividad colectiva de 2.90.
Con los ases Gerrit Cole y Carlos Rodón finalizando sus procesos de rehabilitación y listos para regresar, el margen de error para Gil se volvió inexistente. El dominicano, que ya había mostrado irregularidad desde los entrenamientos de primavera (4.66 ERA), se había convertido en el eslabón débil de un grupo que aspira a lo más alto.
"Solo tengo que pasar página con esto y concentrarme en lo que viene", declaró Gil a través de un intérprete antes de abandonar el clubhouse.
Ahora, el joven de 27 años tendrá la misión de reencontrarse con su mecánica en las menores, con la esperanza de que su estancia en Triple-A sea solo un ajuste temporal y no el inicio de un declive prolongado.
