Los aficionados de los Cleveland Guardians pueden soltar un suspiro de alivio. El tercera base estrella, José Ramírez, mostró una notable mejoría este lunes luego de haber encendido las alarmas en el campamento de entrenamiento de primavera. El siete veces All-Star tuvo que abandonar el encuentro del domingo debido a un dolor en su hombro izquierdo, pero el panorama luce mucho más optimista ahora.
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Un retiro preventivo en el desierto
El mánager del equipo, Stephen Vogt, trajo calma a la prensa al informar que la condición de Ramírez será evaluada "día a día", aunque se espera que regrese a la acción en poco tiempo.
El incidente ocurrió durante la segunda entrada del juego dominical, cuando Ramírez se deslizó en la antesala tras conectar un doble e intentar un robo de base. Aunque permaneció un poco más en el juego, decidió no forzar la máquina.
"Se conoce muy bien a sí mismo", comentó Vogt. "Salió del círculo de espera y simplemente dijo: 'Ya terminé'. Eso fue todo. Es el tipo de veteranía que agradeces en estas instancias; no hay necesidad de arriesgar nada en marzo".
El pilar histórico de la franquicia
La importancia de "Jram" para Cleveland no es solo sentimental, sino histórica y financiera. A sus 33 años, el dominicano ha disputado sus 13 temporadas de carrera profesional vistiendo el uniforme de Cleveland, acumulando un promedio de por vida de .279 con 285 cuadrangulares y 949 carreras impulsadas.
No es de extrañar que la gerencia no quiera tomar riesgos con él. Ramírez es el dueño del contrato más lucrativo en la historia de la organización: un acuerdo de 175 millones de dólares por siete años firmado recientemente, lo que lo posiciona como el rostro absoluto de la franquicia.
Un nivel de MVP intacto
La relevancia de mantener a Ramírez sano es vital para las aspiraciones de Cleveland en la División Central de la Liga Americana. El año pasado, el dominicano volvió a demostrar por qué es considerado uno de los mejores jugadores del negocio al terminar tercero en la votación para el Jugador Más Valioso (MVP).
Con una línea de .283 con 30 jonrones y 85 remolcadas en la campaña anterior, Ramírez sigue siendo el motor ofensivo del equipo. Por ahora, el cuerpo técnico se centrará en su recuperación física para asegurar que esté al 100% cuando se cante "Play ball" en el Día Inaugural.
