El béisbol es un deporte de rachas, pero lo que vive Cal Raleigh en 2026 parece algo más profundo que un simple bache. Tras una temporada 2025 que desafió toda lógica, el receptor estrella de los Mariners de Seattle ha caído en un pozo ofensivo que lo sitúa hoy como el tercer promedio de bateo más bajo entre todos los jugadores calificados de las Grandes Ligas.
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La situación es especialmente crítica para la gerencia de Seattle. Durante la temporada baja, el equipo decidió traspasar al prospecto y sucesor natural de la posición, Harry Ford, a los Nacionales de Washington, dejando a los Mariners sin una red de seguridad ante el desplome de su titular.
El origen del problema: ¿dónde quedó el contacto?
La diferencia entre el Raleigh del año pasado y el actual es drástica. En 2025, el apodado "Big Dumper" era una máquina de producir conexiones fuertes y precisas. Hoy, la potencia parece haberse evaporado: Raleigh está fallando lanzamientos que antes castigaba y, cuando logra hacer contacto, la mayoría son elevados inofensivos que terminan en el guante del rival.
Muchos analistas señalan el Clásico Mundial de Béisbol como el punto de quiebre. Raleigh llegó al torneo como el favorito para defender la receptoría de Estados Unidos, pero se despidió sin conectar un solo imparable en nueve turnos. Aunque mostró paciencia al negociar cinco boletos, esa falta de timing en la caja de bateo parece haberse trasladado directamente a la temporada regular de la MLB.
Un contraste que duele: 2025 frente a 2026
Para entender la magnitud de esta crisis, hay que recordar que hace apenas un año Raleigh escribió su nombre en los libros de historia. En 2025, se convirtió en el tercer jugador en la historia de la Liga Americana en alcanzar los 60 jonrones, uniéndose a leyendas como Roger Maris y Aaron Judge. Además, fue el primer receptor y el primer bateador ambidiestro en lograr semejante hazaña.
Si comparamos su rendimiento actual tras 36 juegos con aquella campaña histórica, los números son alarmantes:
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Promedio de bateo: Cayó de un sólido .247 en 2025 a un anémico .169 en 2026.
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Poder y producción: El año pasado conectó 60 jonrones e impulsó 125 carreras; hoy apenas suma 7 cuadrangulares y 18 remolcadas.
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Efectividad (OPS): Su OPS se desplomó de un estelar .948 a un preocupante .595.
Trayectoria y futuro: ¿hay tiempo para la redención?
A sus 29 años, Raleigh está en la plenitud física de su carrera y atraviesa su sexta temporada como profesional. Su historial nos dice que es un jugador capaz de adaptarse: pasó de ser un receptor con mentalidad defensiva (ganador del Guante de Platino en 2024) a ser el bateador más temido de la liga en 2025.
A pesar de que sus números actuales se parecen peligrosamente a los de su año de novato en 2021 (donde bateó para .180), la organización mantiene la fe. En marzo de 2025, Raleigh firmó una extensión de contrato por seis años, lo que asegura su permanencia en Seattle hasta 2031. Con el respaldo de la directiva y su historial de superación, el "Big Dumper" tiene aún mucha temporada por delante para intentar recuperar el swing que lo llevó a la cima del mundo el año pasado.
