Por primera vez en su trayectoria profesional, el "hombre de hierro" de los Seattle Mariners tendrá que ver el juego desde la barrera. Cal Raleigh, el pilar defensivo y ofensivo detrás del plato, ha sido enviado a la lista de lesionados debido a una distensión en el oblicuo derecho, una noticia que cae como un balde de agua fría en el dugout de los "Mulos de la Ciudad Esmeralda".
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Un descanso forzado para el receptor estrella
La noticia, confirmada este jueves, marca un hito amargo para Raleigh, quien hasta ahora se había caracterizado por su durabilidad extrema. Las lesiones de oblicuo suelen ser traicioneras para los bateadores de poder, ya que afectan directamente la rotación del torso al hacer el swing.
Sin embargo, el mánager de los Mariners, Dan Wilson, prefiere ver el vaso medio lleno en medio de la crisis.
"La buena noticia es que tiene la oportunidad de recuperarse, ponerse en forma y volver cuando aún queda mucha temporada por delante", comentó Wilson a MLB.com. "Ese es realmente el lado positivo de todo esto".
Plan de contingencia en Houston
La baja de Raleigh ocurre en un momento crítico, con el equipo instalado en Houston para una serie divisional de alto voltaje contra los Astros. Se espera que el cuerpo médico realice evaluaciones más profundas este viernes, una vez que el equipo regrese a Seattle, para determinar el tiempo exacto de recuperación.
Mientras tanto, la responsabilidad de guiar al cuerpo de lanzadores recaerá sobre los hombros del experimentado Mitch Garver, quien asumió la titularidad de inmediato. Para cubrir el espacio en el roster activo, la organización anunció el ascenso del receptor venezolano Jhonny Pereda.
Entre el recuerdo del 2025 y el bache del 2026
Para Raleigh, esta pausa obligatoria llega en medio de un inicio de campaña desconcertante. El receptor de 29 años viene de una temporada 2025 histórica, en la que terminó segundo en la votación para el Jugador Más Valioso (MVP) tras despachar la impresionante cifra de 60 cuadrangulares.
No obstante, la magia del año pasado parece haberse evaporado en los primeros compases de este 2026. Actualmente, Cal batea para un gélido .161, aunque su cuota de poder se mantiene latente con siete jonrones en apenas 41 apariciones. Quizás este tiempo fuera del diamante sea el "reset" mental y físico que necesita para recuperar la forma que lo convirtió en el terror de la Liga Americana hace apenas unos meses.