El hipismo venezolano evoca hoy una fecha de gran significado para la cría nacional. El 20 de abril de 1987, nació en los potreros del Haras Monumental la extraordinaria Mon Coquette. Esta zaina, importada en vientre e hija del semental Secreto, no solo marcó una época a principios de los años 90, sino que se consolidó como una de las mejores milleras de todos los tiempos en el óvalo de Coche.
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Un inicio arrollador y su paso a la inmortalidad
Bajo la tutela inicial de Agustín Bezara Castro y posteriormente de Carlos Morales, Mon Coquette deslumbró a la afición desde su debut. La campeona mantuvo un impresionante invicto de seis carreras, racha que solo cedió en el Clásico Hipódromo La Rinconada de 1990. Su velocidad natural y su capacidad para sostener el esfuerzo la convirtieron en una competidora temible en cualquier distancia.
Duelos de antología y triunfos ante los machos
La trayectoria de Mon Coquette estuvo marcada por una rivalidad legendaria contra otra gran pistera: Stillwater. Ambas yeguas protagonizaron duelos memorables que paralizaron las tribunas del principal óvalo del país. Uno de los puntos más altos de esta pugna fue la victoria de Mon Coquette en la Copa Omar Tello (1990), donde ratificó su jerarquía.
Sin embargo, su calidad traspasó las barreras de su sexo. Mon Coquette fue una de las pocas yeguas con la capacidad de enfrentar y vencer a los machos en competiciones de alto nivel. En 1991, alcanzó uno de sus triunfos más simbólicos al adjudicarse la Copa Gaceta Hípica, bajo la conducción magistral del "Campeón de todos los tiempos", Juan Vicente Tovar.
Legado en la memoria hípica
A casi cuatro décadas de su nacimiento, el recuerdo de Mon Coquette permanece intacto entre los conocedores del turf. Su figura representa la excelencia del Haras Monumental y la época dorada de los profesionales que guiaron su campaña. Fue, sin duda, una de las grandes campeonas entrenadas en La Rinconada, recordada por su explosividad inicial y una competitividad que la sitúa en el olimpo de las mejores yeguas que han pisado la arena venezolana.