Si el pasado 2 de mayo quedó grabado como una fecha consagratoria para la entrenadora Cherie DeVaux, el sábado 6 de junio de 2026 pasará definitivamente a los libros de la inmortalidad. El sensacional potro Golden Tempo se impuso con autoridad en la edición 158 del Belmont Stakes (G1), la gema que cierra la prestigiosa Triple Corona del hipismo estadounidense.
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Conducido de forma magistral por el estelar jinete portorriqueño José Ortiz, el pensionado de DeVaux doblegó la resistencia de Commandment en una recta final no apta para cardíacos. La icónica carrera estuvo aderezada por el drama de una lluvia torrencial que se desató justo al momento de la largada, enmarcando con épica el fin de una era: esta edición significó la última vez —por este ciclo— que el histórico clásico se disputó en el óvalo de Saratoga Springs.
Cherie DeVaux entra en la inmortalidad del turf
Al emular a Jena Antonucci —quien en 2023 se convirtió en la primera mujer en alzar el imponente trofeo de la "Prueba de los Campeones" con Arcangelo—, DeVaux no solo inscribe su nombre en ese selecto olimpo, sino que sienta un precedente sin parangón en la hípica moderna al concretar la doble corona (Kentucky Derby y Belmont Stakes) con el mismo ejemplar.
A sus 45 años, la profesional nacida precisamente en Saratoga recoge los frutos de una exigente escuela, habiéndose formado como asistente principal en la prestigiosa cuadra de Chad Brown. Tras alcanzar su primer Grado 1 en 2023 con She Feels Pretty y su primer éxito en las Breeders’ Cup de la mano de More Than Looks, la entrenadora tocó el cielo el pasado mayo al vestirse de rosas en Churchill Downs. Hoy, ratifica que aquello no fue casualidad.
Un sábado de leyenda y cifras redondas
La hazaña de DeVaux en este Belmont Stakes adquirió tintes de perfección. Horas antes del evento estelar, la preparadora había alcanzado la cifra redonda de 300 victorias de por vida en los Estados Unidos gracias a la exhibición de Englishman en el Woody Stephens Stakes (G1), conducido también por José Ortiz, en una tarde donde además se igualó un récord de pista de 48 años.
Con este histórico doblete de Grado 1 en la misma jornada, DeVaux eleva la vara a niveles nunca antes vistos para una entrenadora en la hípica mundial. Lo que acaba de firmar este fin de semana en Nueva York es el resultado de la excelencia, la planificación y un talento que tardará décadas en volver a repetirse.