A propósito del júbilo nacional por el triunfo de la Selección de Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol ante Estados Unidos el pasado martes 17 de marzo, las redes sociales han encendido el debate: ¿es esta la victoria más importante en la historia del deporte venezolano?
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Entre las gestas citadas que han producido mayor algarabía colectiva, destaca inevitablemente el triunfo de Cañonero II en el Kentucky Derby de 1971. Aquel potro, propiedad de Pedro Baptista, marcó un hito en la vida nacional al conquistar la carrera hípica más prestigiosa de América.
Las palabras de “El Monstruo” sobre el título del diamante
El jinete que condujo a Cañonero II hacia la inmortalidad fue Gustavo Ávila. Más de cinco décadas después de aquel triunfo que transformó el hipismo, el "Monstruo" de los jinetes compartió con Meridiano sus impresiones sobre la victoria de Venezuela ante su acérrimo rival, Estados Unidos.
“Disfruté todo el juego con mis vecinos; me invitaron a casa de uno de sus hijos y escuchamos la transmisión con Ernesto Jerez y Luis Alfredo Álvarez”, comentó el legendario fusta caraqueño, quien ejerció su profesión desde 1954 hasta 1990. “Yo tenía apenas tres años cuando ocurrió la hazaña de los 'Héroes del 41', por lo tanto, vivir esto me parece maravilloso. Nuestro país es grande y hermoso, y se merecía este triunfo”, afirma con emoción.
Ávila recordó con claridad sus vínculos con la historia: “Todavía hay personas que recuerdan lo que pasó en el 41. Yo fui muy amigo de Dalmiro Finol, quien jugó en ese equipo”, recuerda el famoso jinete.
Dos épocas, una sola pasión
Ávila no solo ganó el Kentucky Derby con Cañonero II, sino también el Preakness Stakes (G1) en tiempo récord. Aquella victoria en la carrera de las rosas desató una euforia tal que una gigantesca caravana lo acompañó desde el Aeropuerto de Maiquetía hasta la puerta de su hogar.
“Lo de Cañonero fue en una época totalmente distinta a esta; son hazañas incomparables. Es bonito disfrutar lo que han hecho estos muchachos por el país. Como decía Renny Ottolina: no hay nada como Venezuela”, expresa con orgullo.
Su vínculo con el béisbol es profundo. En su niñez, Ávila disfrutaba de la pelota en el antiguo estadio de San Agustín. “Recuerdo que mi papá me llevaba a ver los partidos del Cervecería Caracas en ese estadio viejo. Todavía conservo un pin con el nombre del antiguo equipo de la capital”, declara lleno de nostalgia.
A pesar de sus gloriosas victorias en 1971, el premio al "Atleta del Año" no recayó en Ávila sino en el boxeador Vicente Paúl Rondón, quien se coronó campeón mundial semipesado de la AMB el 27 de febrero ante Jimmy Dupree en el Nuevo Circo de Caracas, y posteriormente defendió su título exitosamente en dos ocasiones posteriores ese mismo año. Una de esas peleas fue precisamente el mismo día que Cañonero II corrió en el Belmont Stakes y perdió la Triple Corona.
