Las grandes carreras que atraen la atención mundial tienen un espacio especial para conseguir una adecuada táctica. El Kentucky Derby (G1) no escapa a esa esencial estrategia y más cuando se es la competencia más deseada del mundo, donde cada detalle importa y la rivalidad es muy intensa.
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La ubicación del caballo en el momento de la salida no solo afecta el desarrollo de la carrera, sino que también es una parte fundamental de la destreza meticulosamente elaborada por los jinetes y entrenadores para incrementar al máximo sus oportunidades de triunfar.
Kentucky Derby: Luis Sáez fue claro y preciso
Commandment, un hijo de Into Mischief, que al momento del sorteo de los puestos salidas, quizás fue uno de los más afortunados. Pero que al igual de los 18 participantes no podían confiar en el mismo, porque todos tenían un objetivo: ganar.
Sin dar ventajas al momento del timbre piloto y animal, iban por la posición ideal para desarrollar lo anticipado: la estrategia a seguir. Pero al darse la partida, todo cambia. Eso corrió con el ejemplar Commandment, con la monta de Luis Sáez, que salió comprometido y que jamás pudo solventar esa situación.
Luis Sáez, fue claro y preciso en su palabra sobre el presentado de Brad Cox: “Fue una carrera difícil, había ejemplares por doquier. Corrió bien y ejecutó una buena maniobra, pero fue una carrera difícil”.
Commandment, propiedad de Wathnan Racing, finalizó séptimo, luego de llegar a la carrera con una racha de cuatro victorias consecutivas y se consideraba uno de los principales candidatos, para estar entre los primeros. El resultado fue otro.