Un día como hoy, 17 de abril de 2009, nació en el Haras La Orlyana un ejemplar destinado a la gloria. Con el tiempo, este purasangre se consagró como uno de los campeones más emblemáticos en la arena de La Rinconada.
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Se trata de El Chiné, (Biloxi Palace en Frances in Command por Deputy Commander), entrenado por Juan Carlos Ávila y defendió con los colores del Stud Monte Piedad, pues dejó una excelente campaña de 9 victorias en 10 actuaciones en el óvalo de Coche.
Victorias: Pruebas Selectivas La Rinconada
Su debut fue en el año 2011 en la arena caraqueña, el cual ganó con ventaja de 7 3/4 cuerpos sobre Bizantino, por lo que dejó crono 72’’1 para 1.200 metros y en ese mismo año participó en el Clásico Comparación, la cual cruzó al espejo en franca ganancia con crono de 96’’4 para la milla del trayecto (1.600 metros).
De hecho, este potro de dos años fue de los pocos que ganando el debut fue directo a competir a su primera selectiva de Grado que también logró victoria.
Luego en el año 2012 y ya en su campaña como tresañero, el entonces pupilo por el “El Catire” Ávila ganó el Clásico Francisco de Miranda (GII), Hypocrite, Cañonero, el Gran Premio Unicría, Millard Ziadie, la Copa Invitacional del Caribe de la Gala Hípica de Caracas y Gradisco.
Triunfo Internacional: Clásico Internacional del Caribe Puerto Rico
El 9 de diciembre de ese año 2012, El De Chiné participó y ganó el Clásico Internacional del Caribe disputado en el Hipódromo Camarero de Puerto Rico, conducido por el reconocido jinete Emisael Jaramillo.
El tresañero venezolano luchó la carrera en toda la recta final con el ejemplar y triplecoronado boricua Arquitecto que se tuvo conformar con el segundo lugar. El tiempo final fue de 112’’3 para la distancia de 1.800 metros.
Sin embargo un 25 de abril de 2013, El De Chiné falleció a causa de Cólico. El turf venezolano se despidió con mucha nostalgia de un guerrero que grabó su nombre con fuego en los libros dorados.
Un triste final para un campeón cuya huella permanece intacta en la memoria de la afición. El De Chiné trasciende la pista; su legado se mantiene como el de un ejemplar excepcional que desafió los límites de la velocidad y personificó la casta del purasangre nacional. Su historia no termina aquí, pues se convierte en un referente eterno de gloria en el óvalo de Coche.
