El 27 de mayo de 2012 quedó grabado en las páginas doradas de la hípica venezolana. El Hipódromo La Rinconada fue testigo de una exhibición de poder absoluto en el Clásico José Antonio Páez, el primer peldaño de la Triple Corona nacional. En aquella tarde, el ejemplar Chao rompió todos los pronósticos y pulverizó las aspiraciones del gran favorito, El de Chiné, con una demostración de superioridad pocas veces vista en la milla.
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Con un registro de 94" exactos para los 1.600 metros, Chao cruzó la meta con una ventaja de 7 cuerpos y un cuarto, una distancia que dejó atónitos a los asistentes. Sin embargo, más allá del triunfo del purasangre, la noticia que sacudió los cimientos del turf local fue la proeza de su conductor: Emisael Jaramillo. Con esta victoria, el "Rey del Látigo" sumó su sexto éxito en el historial de esta prestigiosa competencia, una cifra que le permitió igualar el récord histórico del legendario "Monstruo" Balsamino Moreira.
Dos épocas, un mismo récord: Victorias Jinetes
La comparativa entre ambos jinetes refleja la evolución de nuestra hípica y la consistencia de dos profesionales fuera de serie. Balsamino Moreira estableció su marca tras décadas de dominio en el siglo XX, mientras que Jaramillo consolidó su hegemonía en el nuevo milenio.
A continuación, el detalle de las victorias que llevaron a estos dos colosos a la cima del Clásico José Antonio Páez:
El historial de Balsamino Moreira:
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1969: Astrum
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1971: Bla Bla
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1976: Pretor
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1978: Torrejón
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1982: Begich
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1983: Dirigente
El ascenso de Emisael Jaramillo:
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2004: Wigusyuldi
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2005: Polo Grounds
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2006: Mr. Angelo
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2007: Taconeo
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2010: Water Jet
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2012: Chao
El impacto de Chao: Pupilo de Rubén Lanz
Aquel triunfo de Chao no fue solo una estadística más. El pupilo del establo de Rubén Lanz demostró una solvencia técnica impecable bajo las órdenes de Jaramillo. La estrategia fue perfecta: un control total del ritmo desde el inicio y un remate demoledor que dejó sin respuesta a El de Chiné, ejemplar que hasta ese momento parecía invencible para su generación.
La tarde del 27 de mayo de 2012 no solo se recuerda por el dividendo o el tiempo en el cronómetro. Se evoca como el momento en que el pasado y el presente se unieron en un abrazo estadístico. Jaramillo, con la fusta en alto tras cruzar la raya con Chao, no solo ganó una carrera de Grado 1; alcanzó el olimpo donde Moreira esperó solitario durante casi tres décadas. Esta victoria fue el preludio de una campaña excepcional para el hijo de Marconi, quien inscribió su nombre entre los grandes animadores del óvalo de Coche al punto de lograr la doble corona de ese año.
