A pocas semanas de que baje el telón del mercado de fichajes de verano, la directiva del FC Barcelona ha tomado una decisión drástica de cara a la conformación de su plantilla.
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El club azulgrana ha decidido jugarse sus últimas cartas apostando exclusivamente por la incorporación del delantero argentino Julián Álvarez, estableciendo una hoja de ruta muy clara bajo la premisa de "Julián o nada".
La cúpula culé tiene la firme intención de cerrar el mercado por todo lo alto con la llegada de la "Araña", un perfil diferencial que consideran ideal para potenciar el aparato ofensivo del equipo.
Desde el seno del Atlético de Madrid, la postura oficial se ha mantenido firme en la negativa de vender a uno de sus referentes a un rival directo dentro de la competición doméstica. No obstante, el escenario en la capital española ha sufrido matices importantes en los últimos días que podrían inclinar la balanza.
La presión del argentino
La actitud del delantero albiceleste y la tensa atmósfera vivida en el estadio Metropolitano durante el último encuentro, donde un sector de la hinchada colchonera despidió al jugador con sonoros pitos, son factores que la directiva del Barcelona vigila de cerca y que complican la continuidad del ariete en Madrid.
Ante este panorama, en "Can Barça" tienen claro que no se precipitarán en fichar por fichar. Si las condiciones terminan por alinearse y la operación fructifica en los instantes finales, el club incorporará a una estrella mundial.
De lo contrario, se retirará por completo del mercado, cerrando la plantilla con los recursos actuales y confiando plenamente en el bloque disponible.