La UEFA ha emitido una resolución firme ante los lamentables incidentes ocurridos durante los play-offs de la UEFA Champions League, imponiendo una sanción al Benfica tras los actos racistas dirigidos hacia el delantero brasileño Vinícius Jr.
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El máximo organismo del fútbol europeo reafirma así su política de "tolerancia cero" ante comportamientos discriminatorios en las gradas.
El castigo disciplinario para el club lisboeta se divide en dos vertientes principales que buscan sentar un precedente en la competición.
Multa económica y cierre de grada
El Comité de Control, Ética y Disciplina de la UEFA ha impuesto una multa de 40.000 euros al equipo portugués.
Además de la sanción financiera, el organismo ha ordenado el cierre parcial del estadio, una medida que deberá hacerse efectiva en el próximo partido de competición de clubes de la UEFA en el que el Benfica actúe como local.
Esta restricción obligará al club a dejar vacíos en sectores específicos de su feudo, los cuales deberán ser utilizados para desplegar pancartas con el lema oficial de la confederación contra el racismo.
Un año de "libertad condicional"
A pesar de la contundencia del fallo, la resolución incluye una cláusula de advertencia para la entidad encarnada.
La orden de cierre del estadio queda suspendida durante un período de prueba de un año, a contar desde la fecha de la presente decisión.
Esto significa que, si bien la multa económica es de ejecución inmediata, el cierre de las tribunas solo se llevará a cabo si se repiten incidentes de naturaleza similar en los próximos doce meses.
Con esta medida, la UEFA pone al club bajo una vigilancia estricta, condicionando la asistencia de su público a su comportamiento futuro.