La selección de Colombia cerró su participación en la doble fecha FIFA de marzo con un balance preocupante que deja más interrogantes que certezas para el cuerpo técnico.
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El conjunto cafetero, que buscaba medir su nivel ante potencias del "Viejo Continente", finalizó la gira con dos derrotas consecutivas, evidenciando las distancias que aún existen con la élite del fútbol mundial.
El periplo por Europa, diseñado para probar variantes tácticas y consolidar el grupo de cara a la Copa del Mundo, terminó con una sensación de fragilidad defensiva y falta de contundencia en los momentos determinantes de los encuentros.
Tropiezo ajustado ante Croacia
En el primer compromiso de la ventana internacional, Colombia se midió ante la experimentada selección de Croacia. El encuentro, disputado con una intensidad propia de competición oficial, terminó con un marcador de 2-1 a favor de los europeos.
A pesar de que el combinado nacional mostró destellos de buen fútbol y logró competir de igual a igual durante varios tramos del partido, la jerarquía de los croatas en el manejo de los tiempos y su efectividad en las áreas terminaron por inclinar la balanza.
Colombia careció de la profundidad necesaria para revertir el marcador tras conceder ventajas en jugadas puntuales.
Francia impone su ley con autoridad
El segundo desafío representaba una prueba de fuego ante Francia, una de las selecciones más potentes del planeta. Sin embargo, el resultado fue un golpe de realidad para las aspiraciones colombianas: un abultado 3-1 que reflejó la superioridad física y técnica de los "Bleus".
Desde el inicio, el equipo francés impuso condiciones, castigando los errores en la salida y las desatenciones en el retroceso del conjunto sudamericano.
Aunque Colombia intentó reaccionar y logró descontar, la estructura francesa nunca se vio seriamente amenazada, cerrando el partido con una solvencia que dejó expuestas las carencias defensivas de los dirigidos por el seleccionador nacional.