En una noche que quedará grabada en los libros de oro de la UEFA Champions League, el París Saint-Germain y el Bayern Múnich regalaron un espectáculo sin precedentes en la ida de las semifinales.
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Con un marcador final de 5-4, el Parque de los Príncipes fue testigo de un intercambio de golpes constante que deja la eliminatoria totalmente abierta para la vuelta en Alemania.
Primer tiempo de vértigo
Desde el pitazo inicial, ambos equipos dejaron claro que la especulación no formaba parte del plan. El PSG golpeó con autoridad gracias a la inspiración de Khvicha Kvaratskhelia, el despliegue de João Neves y la eficacia de Ousmane Dembélé, quien convirtió desde el punto de penal.
Sin embargo, el Bayern nunca le quitó la cara al partido. Su artillero, Harry Kane, y el desequilibrio de Michael Olise mantuvieron a los bávaros en la pelea, mandando el encuentro al descanso con un electrizante 3-2 a favor de los locales.
El PSG acarició la sentencia, pero el Bayern revivió
En el complemento, el equipo parisino salió dispuesto a liquidar la eliminatoria. Con un nivel de fútbol total, Dembélé y Kvaratskhelia firmaron sus respectivos dobletes, elevando la ventaja a un 5-2 que parecía definitivo. La grada vibraba con lo que parecía un camino pavimentado hacia la gran final.
Pero si algo define al Bayern Múnich es su resiliencia. Cuando el PSG parecía tener el control absoluto, los bávaros reaccionaron con Dayot Upamecano y una genialidad individual de Luis Díaz, sellando el 5-4 definitivo.
A pesar de la derrota mínima, el equipo de Kompany sale fortalecido emocionalmente tras remontar una diferencia de tres goles que parecía lapidaria. Por su parte, el PSG viajará a Múnich con la ventaja en el bolsillo, pero con el sabor agridulce de haber dejado escapar una renta que pudo haber sentenciado la serie.