El talento de Ronald Acuña Jr. no se limita exclusivamente a su explosividad con el madero. El estelar jardinero venezolano de los Bravos de Atlanta volvió a robarse el espectáculo este sábado, pero esta vez con una soberbia exhibición defensiva.
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Durante el segundo encuentro de la serie frente a los Marlins de Miami, el patrullero derecho silenció a los fanáticos locales. Su sensacional intervención sirvió para ahogar el grito de cuadrangular en las gradas del LoanDepot Park.
Amenaza temprana de Miami
La magistral jugada se gestó apenas en la parte baja de la primera entrada del compromiso. El abridor zurdo de Atlanta, Brent Suter, intentaba dominar al bateador en turno, el jardinero izquierdo de los peces, Heriberto Hernández.
Suter dejó un sinker de 90 millas por hora peligrosamente suspendido en el centro de la zona de strike. Hernández no desaprovechó el error del lanzador y conectó un batazo profundo que rápidamente tomó altura hacia la pradera derecha.
Un salto con sello de oro
La conexión tenía la fuerza y la trayectoria exactas para abandonar cómodamente el terreno de juego. Sin embargo, el toletero de los Marlins no contaba con la increíble lectura de la esférica y el atletismo del guardabosques venezolano.
Justo a un metro de la barda perimetral, Acuña Jr. calculó el tiempo perfecto, se elevó por los aires y decapitó el vuelo de la pelota. La brillante estirada le robó un jonrón inminente a Hernández, frustrando por completo la celebración local.
Respeto y ovación rival
A pesar de ser el jugador estrella del equipo visitante, la espectacularidad del engarce obligó a los presentes a rendirse ante él. Gran parte de los aficionados que asistieron al estadio terminaron aplaudiendo la excelsa intervención del criollo.
Con este decisivo salto, el oriundo de La Sabana logró mantener intacta la pizarra a favor de su equipo. Su imponente guante evitó de manera heroica que la novena de la Florida empatara las acciones en los albores del juego.