En el mundo del beisbol, una base puede marcar diferencias, y no hay mejor ejemplo que la final del Clásico Mundial de Beisbol 2026. Allí, la fortuna jugó muy a favor de la Selección de Venezuela, que tras un robo que muy pocos esperaban terminó llegando la carrera que significó un título mundial.
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A lo largo de los años, la MLB ha visto a figuras venezolanas de la talla de Luis Aparicio, Bob Abreu o Ronald Acuña Jr. robarse innumerables almohadillas, destacando enormemente por su velocidad. Pero no fue sino hasta el pasado 17 de marzo cuando millones de fanáticos presenciaron el robo más histórico e importante para el país.
Javier Sanoja y la base más especial para Venezuela
Luego de un jonrón de dos carreras en la baja del octavo que empató la final, Venezuela necesitaba sacudirse rápidamente ese duro golpe y volver a la carga. Fue entonces cuando en el noveno inning se gestó la proeza.
Luis Arráez ganó un boleto, y sin dudarlo el manager Omar López apostó por la velocidad de Javier Sanoja para ir con todo en las almohadillas. Y sí, las esperanzas de toda una nación estaban sobre un joven que hasta hace poco había debutado en las Grandes Ligas.
Sin mucho que pensar, el maracayero le salió al robo al experimentado Will Smith, actual receptor campeón de la Serie Mundial con los Dodgers de Los Ángeles y un brazo que muy pocos corredores se atreven a retar. ¿El resultado? Una base robada. Pero no cualquier base.
Escasos segundos después, Eugenio Suárez hizo el resto con un doble hacia el jardín central que impulsó a Sanoja con la carrera que valió un Clásico Mundial; una carrera que unió en un solo grito de alegría a millones de venezolanos; una carrera que será recordada una y otra vez por fanáticos y no fanáticos de la pelota.
Es aquí cuando nos damos cuenta que, efectivamente, una base puede marcar diferencias. Y esta de Javier Sanoja, al menos hasta ahora, es la más especial en la historia de Venezuela.
