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Miércoles 14 de Abril de 2021

Beisbol Venezolano

Ocho temporadas han transcurrido desde la última vez que subió a la lomita/Foto cortesía
Ocho temporadas han transcurrido desde la última vez que subió a la lomita/Foto cortesía
beisbol venezolano

Orber Moreno Pasión y garra felina

Lunes 1| 2:16 pm


Gonzalo Urgelles Rodil / [email protected] 

Ocho temporadas han transcurrido desde la última vez que Orber Moreno se subió a la lomita del Estadio Universitario, vistiendo el número ‘42’ de los Leones del Caracas.

A partir de allí inició una carrera como técnico; tuvo una primera experiencia con Cacaoteros de Miranda y más recientemente lo pudimos ver como coach de pitcheo de los Tigres de Aragua.

¿Cómo le ha sentado el retiro? ¿Qué crees que le faltó a tu carrera?

Nunca existió el retiro como tal, pero a nivel de salud no pude volver. Gracias a Dios logré muchas cosas en el beisbol y aprendí muchísimo; ahora me dedico a transmitir lo que aprendí a los muchachos. Me faltó salud, creo que con eso hubiera durado más en el beisbol, pero llegaron las lesiones y eso está en la carrera.

¿Cómo es como técnico?

Es difícil hablar de uno mismo, pero yo simplemente trato de ser el coach que siempre soñé tener. Una persona sincera, que dice las cosas como son, que bromea con los jugadores, pero que a la hora de llamar la atención lo va a hacer. Trato de enfocarme en lo malo, para que hagan el ajuste y aprendan. Hablo bastante con ellos.

En su momento fuiste nombrado coach del Caracas.

Me nombraron como coach de bullpen, pero tuve compromisos que no me permitieron llegar a tiempo. Me hubiera encantado, créeme. Ahora con los Tigres, ha sido increíble la oportunidad, se portaron excelente conmigo; prácticamente ha sido como mi segunda casa.

¿Qué significa Los Leones del Caracas?

Es la organización que me dio la oportunidad, además he sido fanático toda la vida de los Leones del Caracas. Haber llegado cuando el beisbol era increíble y conseguirme con gente de tanto talento y estar entre ellos… ese beisbol hizo que yo llegara tan lejos. Codearme con Urbano Lugo, Ugueth Urbina, Omar Daal, después de ser fanático, fue increíble.

¿Cómo recuerdas esos años de grandeliga?

Lo mejor de lo mejor. Todo cambia, el estilo de vida cambia totalmente. Es el mejor beisbol, lo recuerdo como lo más bonito… Grandes Ligas es lo máximo, es la meta; llegar a Grandes Ligas es la graduación.

Muchos dicen que Orber Moreno abusó de su brazo.

No creo que haya sido abuso. Sí lancé bastante y doy gracias al beisbol venezolano, porque si no hubiera lanzado esa cantidad de innings, no hubiera llegado. Eso me ayudó a crecer como lanzador. Pero creo que no había la preparación que hay ahora; antes no te permitían ejercitarte para tener un hombro pesado, trabajabas solo músculos internos, entonces tenías flexibilidad pero no había fuerza, no había masa muscular.

¿Cómo eres como papá y en qué se parece al instructor?

Siempre he sido complaciente y cariñoso con mis hijos. Trato de inculcarles valores y educarlos, que tengan carisma… les hablo de mis experiencias, aunque sé que ellos tienen que vivir las suyas; soy muy familiar. Como instructor me gusta ser una persona en quien confíen, que pueda dar una palabra de aliento. Me divertía ir donde los muchachos, que ellos pensaran que los iba a regañar, entonces les salía con alguna broma y se echaban a reír.

Ganaste el premio “Patón Carrasquel”, por tu garra y tu pasión. ¿Qué significado tiene esto para ti?

No tuve palabras; cuando me lo explicaron me senté a llorar en el camerino, porque no sabía la magnitud de lo que me estaban entregando. Agradezco que me tomaran en cuenta para ese honor y que vieran eso que tú acabas de decir, esa garra, esa pasión. Es el premio que mis papás siempre soñaron. Lastimosamente mamá no lo vio en vida, pero papá sí y lo disfruté muchísimo.

 

Fuiste Cerrador del Año, con unas cifras además insólitas. ¿Cómo recuerdas a aquel chamo de 21 años?

Estar en ese momento, en mi mejor velocidad, todo salía bien. Ese premio significó mucho; ver a un chamo de 21 años frente a aquellos caballos, no era común… Ugueth siempre me echa broma, de que él llegó de cerrar en Grandes Ligas y yo me di el lujo de que él me preparara los juegos. Él me dio esa oportunidad. Fue un ‘añazo’, muchos recuerdan esa dupla de Ugueth y Orber.

 

Beisbol Venezolano

Ocho temporadas han transcurrido desde la última vez que subió a la lomita/Foto cortesía
Ocho temporadas han transcurrido desde la última vez que subió a la lomita/Foto cortesía
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Orber Moreno Pasión y garra felina

Lunes 1| 2:16 pm

Gonzalo Urgelles Rodil / [email protected] 

Ocho temporadas han transcurrido desde la última vez que Orber Moreno se subió a la lomita del Estadio Universitario, vistiendo el número ‘42’ de los Leones del Caracas.

A partir de allí inició una carrera como técnico; tuvo una primera experiencia con Cacaoteros de Miranda y más recientemente lo pudimos ver como coach de pitcheo de los Tigres de Aragua.

¿Cómo le ha sentado el retiro? ¿Qué crees que le faltó a tu carrera?

Nunca existió el retiro como tal, pero a nivel de salud no pude volver. Gracias a Dios logré muchas cosas en el beisbol y aprendí muchísimo; ahora me dedico a transmitir lo que aprendí a los muchachos. Me faltó salud, creo que con eso hubiera durado más en el beisbol, pero llegaron las lesiones y eso está en la carrera.

¿Cómo es como técnico?

Es difícil hablar de uno mismo, pero yo simplemente trato de ser el coach que siempre soñé tener. Una persona sincera, que dice las cosas como son, que bromea con los jugadores, pero que a la hora de llamar la atención lo va a hacer. Trato de enfocarme en lo malo, para que hagan el ajuste y aprendan. Hablo bastante con ellos.

En su momento fuiste nombrado coach del Caracas.

Me nombraron como coach de bullpen, pero tuve compromisos que no me permitieron llegar a tiempo. Me hubiera encantado, créeme. Ahora con los Tigres, ha sido increíble la oportunidad, se portaron excelente conmigo; prácticamente ha sido como mi segunda casa.

¿Qué significa Los Leones del Caracas?

Es la organización que me dio la oportunidad, además he sido fanático toda la vida de los Leones del Caracas. Haber llegado cuando el beisbol era increíble y conseguirme con gente de tanto talento y estar entre ellos… ese beisbol hizo que yo llegara tan lejos. Codearme con Urbano Lugo, Ugueth Urbina, Omar Daal, después de ser fanático, fue increíble.

¿Cómo recuerdas esos años de grandeliga?

Lo mejor de lo mejor. Todo cambia, el estilo de vida cambia totalmente. Es el mejor beisbol, lo recuerdo como lo más bonito… Grandes Ligas es lo máximo, es la meta; llegar a Grandes Ligas es la graduación.

Muchos dicen que Orber Moreno abusó de su brazo.

No creo que haya sido abuso. Sí lancé bastante y doy gracias al beisbol venezolano, porque si no hubiera lanzado esa cantidad de innings, no hubiera llegado. Eso me ayudó a crecer como lanzador. Pero creo que no había la preparación que hay ahora; antes no te permitían ejercitarte para tener un hombro pesado, trabajabas solo músculos internos, entonces tenías flexibilidad pero no había fuerza, no había masa muscular.

¿Cómo eres como papá y en qué se parece al instructor?

Siempre he sido complaciente y cariñoso con mis hijos. Trato de inculcarles valores y educarlos, que tengan carisma… les hablo de mis experiencias, aunque sé que ellos tienen que vivir las suyas; soy muy familiar. Como instructor me gusta ser una persona en quien confíen, que pueda dar una palabra de aliento. Me divertía ir donde los muchachos, que ellos pensaran que los iba a regañar, entonces les salía con alguna broma y se echaban a reír.

Ganaste el premio “Patón Carrasquel”, por tu garra y tu pasión. ¿Qué significado tiene esto para ti?

No tuve palabras; cuando me lo explicaron me senté a llorar en el camerino, porque no sabía la magnitud de lo que me estaban entregando. Agradezco que me tomaran en cuenta para ese honor y que vieran eso que tú acabas de decir, esa garra, esa pasión. Es el premio que mis papás siempre soñaron. Lastimosamente mamá no lo vio en vida, pero papá sí y lo disfruté muchísimo.

 

Fuiste Cerrador del Año, con unas cifras además insólitas. ¿Cómo recuerdas a aquel chamo de 21 años?

Estar en ese momento, en mi mejor velocidad, todo salía bien. Ese premio significó mucho; ver a un chamo de 21 años frente a aquellos caballos, no era común… Ugueth siempre me echa broma, de que él llegó de cerrar en Grandes Ligas y yo me di el lujo de que él me preparara los juegos. Él me dio esa oportunidad. Fue un ‘añazo’, muchos recuerdan esa dupla de Ugueth y Orber.

 

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