El lanzador derecho de los Cerveceros de Milwaukee, Jacob Misiorowski, dejó su nombre grabado en los libros de récords de las Grandes Ligas al protagonizar un arranque electrizante en el Juego 1 de la Serie Divisional de la Liga Nacional.
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Aunque salió sin decisión, su actuación combinó la historia de la velocidad pura con el drama de una sufrida victoria por 3-2 de los Cerveceros sobre los Padres de San Diego en el American Family Field.
Radiografía de la actuación de Misiorowski en el Juego 1
A pesar de la histórica exhibición de velocidad inicial de Misiorowski, los Padres le exigieron el máximo ajuste tras un segundo episodio complicado donde San Diego fabricó un par de carreras mediante sencillos productores. Su línea final de labor fueron 4.0 IP; 4 hits permitidos; dos carreras limpias; un boleto, seis ponches y un total de 88 pitcheos.
Tras ajustarse y regular su velocidad hacia la tercera y cuarta entrada, el abridor logró colgar los ceros necesarios para mantener con vida a Milwaukee antes de marcharse a los duchas con el juego empatado 2-2.
Un inicio de récord absoluto y una locura de velocidad
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La bola rápida histórica: El primer envío de la noche del serpentinero a Fernando Tatis Jr. viajó a 104.8 mph, rompiendo el récord histórico de postemporada desde la era del Statcast (2008).
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Seguridad en la cima: En su segundo lanzamiento marcó 104.6 mph, superando también la anterior marca que poseía Mason Miller (104.5 mph en 2025).
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Lluvia de 100+ mph: La dominante salida del as se tradujo en un hito inédito: 52 de sus 88 pitcheos en el encuentro superaron las 100.0 mph, pulverizando cualquier registro previo de lanzamientos a tres dígitos en juegos de playoffs.
Desenlace dramático en Milwaukee
Con la salida de Misiorowski, el juego se mantuvo en la cuerda floja. Los Cerveceros nivelaron las acciones con un cuadrangular del venezolano Jackson Chourio en el tercer inning y sentenciaron la ventaja definitiva en la séptima entrada gracias a un estacazo del también criollo William Contreras.
Mientras que el bullpen de Milwaukee soportó la presión extrema de las bases llenas dejadas por los Padres, y el cerrador Trevor Megill abrochó los últimos outs para asegurar el ajustado 3-2 que coloca al frente a los locales en la serie.
