El camino de regreso a las Grandes Ligas para Edwin Díaz continúa presentando serios obstáculos. El relevista puertorriqueño protagonizó otra jornada sumamente compleja durante su más reciente presentación de rehabilitación con la filial Triple-A de los Dodgers de Los Ángeles, encendiendo las alarmas dentro del cuerpo técnico y la gerencia de la organización californiana.
NOTAS RELACIONADAS
El serpentinero borincano, conocido popularmente en el mundo del béisbol por su apodo de dulce sabor, atraviesa un tramo amargo en el montículo que siembra dudas sobre su efectividad para reincorporarse al roster del primer equipo en el corto plazo.
Una actuación para el olvido en el montículo
Durante su última salida de trabajo en la antesala de las Mayores, el cerrador apenas pudo mantenerse en la loma por espacio de dos tercios de entrada. En ese breve lapso de actuación, Edwin Díaz fue castigado por la ofensiva rival al permitir dos imparables, otorgar dos boletos y golpear a un bateador, lo que se tradujo en un total de cinco carreras limpias en su contra.
Los problemas de localización y la falta de dominio en sus envíos principales fueron evidentes a lo largo de su labor, impidiéndole retirar a los bateadores con la contundencia que históricamente ha caracterizado su repertorio en las Grandes Ligas.
Números preocupantes en su proceso de recuperación
El tropiezo más reciente confirma una tendencia negativa a lo largo de su asignación en las Ligas Menores. En un total de siete presentaciones de rehabilitación, Edwin Díaz ha tolerado diez carreras limpias en apenas cinco entradas y dos tercios de trabajo, dejando una elevada efectividad que preocupa a la gerencia de Los Ángeles.
La organización de los Dodgers deberá evaluar detenidamente los siguientes pasos en la recuperación del lanzador diestro, priorizando el ajuste de su mecánica y la puesta a punto física antes de considerar su regreso definitivo al cuerpo de relevistas en la Gran Carpa.