La Jornada 23 de la Liga Endesa cierra por todo lo alto con el duelo más esperado del baloncesto español. El Real Madrid, sólido líder de la competición con un registro de 20-2, visita el Palau Blaugrana en un momento de contrastes: mientras domina con autoridad el torneo doméstico, busca sacudirse las dudas que le generan sus recientes tropiezos como visitante en la Euroliga.
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El desafío de Scariolo y el factor "visitante"
A pesar de su dominio en España, el conjunto dirigido por Sergio Scariolo llega tras una ajustada derrota en Kaunas (87-85), evidenciando que jugar lejos del Movistar Arena sigue siendo su principal asignatura pendiente esta temporada. Aunque en la ACB solo han cedido un partido fuera de casa (ante Baskonia), el balance europeo de 5-11 mantiene al cuerpo técnico en alerta.
Scariolo, consciente de la ventaja de cuatro victorias que mantiene sobre el Valencia Basket, ha sugerido que podría rotar su plantilla pensando en la próxima jornada doble de Euroliga. Esto abre la puerta al debut en un Clásico liguero para caras nuevas como Chuma Okeke, David Krämer o Izan Almansa, quienes no vieron acción en el enfrentamiento de enero.
Un Barça con sed de revancha
El equipo de Xavi Pascual llega herido tras caer en el derbi catalán ante el Joventut, pero con el antecedente de haber sido uno de los dos únicos equipos capaces de batir al Madrid en esta liga (100-105). Sin embargo, los azulgranas deberán afrontar el reto sin una de sus piezas clave, Nico Laprovittola, cuya ausencia debilita la línea exterior culé.
El duelo de pizarras entre Scariolo y Pascual está empatado 1-1 esta temporada, pero la estadística histórica juega en contra del técnico italiano: Scariolo no gana un partido de Liga Endesa en el Palau desde el año 2000, en aquella mítica final recordada por la actuación de Sasha Djordjevic. Desde entonces, encadena cuatro derrotas consecutivas en suelo catalán.