La AS Roma encontró una manera particular de recaudar fondos con su equipo femenino, pero la iniciativa terminó generando una discusión que fue mucho más allá del fútbol. La diferencia entre las cantidades ofrecidas por algunas prendas del uniforme despertó críticas entre aficionados y seguidores del fútbol femenino.
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Lo que encendió la polémica en Roma
El club italiano, en colaboración con MatchWornShirt, puso en subasta prendas utilizadas por sus futbolistas en un partido de la campaña “Amami e Basta”, iniciativa destinada a combatir la violencia contra las mujeres y cuyo dinero recaudado estaba dirigido a los centros antiviolencia de Roma.
El problema apareció cuando los aficionados observaron que los shorts utilizados por algunas jugadoras alcanzaban precios muy superiores a los de las camisetas. Entre las mayores pujas estuvieron las de Alayah Pilgrim (490 euros), y Giada Greggi (460), mientras que otras prendas de Giulia Dragoni y Manuela Giugliano llegaron a 292 y 261 euros, respectivamente.
La situación provocó cuestionamientos en redes sociales. Parte de la afición consideró que la diferencia de precios podía estar relacionada con una sexualización de las futbolistas, especialmente porque se trataba de prendas utilizadas durante los partidos y no simplemente de artículos deportivos para coleccionistas.
La controversia también cobró especial relevancia porque entre las prendas subastadas figuraba el short utilizado por Giulia Galli, una futbolista menor de edad. Ese elemento incrementó todavía más las críticas hacia la decisión de incluir este tipo de prendas en la subasta.
La Roma, por su parte, no presentó la iniciativa como una acción comercial aislada, sino como parte de una campaña contra la violencia de género. De hecho, el short de Pilgrim fue utilizado en un partido contra el Como y llevaba el distintivo de “Amami e Basta”, precisamente en sustitución del patrocinador habitual.
Así, una iniciativa concebida para recaudar fondos destinados a combatir la violencia contra las mujeres terminó abriendo un debate sobre los límites de las subastas de indumentaria deportiva femenina y la responsabilidad de los clubes al decidir qué prendas ponen a disposición de los compradores.
