La coestelar entre el británico Dave Allen y el irlandés Thomas Carty concluyó de la manera más insólita e inesperada posible. Transcurridos apenas 82 segundos del primer asalto, el árbitro detuvo de forma definitiva las acciones y decretó un No Contest (combate sin decisión).
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La secuencia decisiva ocurrió al inicio del enfrentamiento, cuando ambos púgiles buscaban establecer el ritmo sobre el cuadrilátero. En medio de un intercambio de golpes a corta distancia, Allen, de 34 años, impactó con un puñetazo la zona posterior de la cabeza de Carty mientras este se encontraba de espaldas. El impacto provocó que el boxeador irlandés perdiera el equilibrio por completo y saliera proyectado entre las cuerdas, cayendo estrepitosamente fuera del tapiz.
El impacto contra la superficie fuera del ring provocó lesiones inmediatas en Carty, quien quedó visiblemente afectado e imposibilitado de reincorporarse para continuar con el combate. Tras la revisión médica y la evaluación del estado del púgil local, las autoridades sobre el encordado determinaron poner fin a la contienda a los un minuto y 22 segundos del episodio inicial.
¿Ilegalidad o accidente sobre el tapiz?
La decisión arbitral de catalogar el desenlace como No Contest generó una reacción inmediata entre los analistas deportivos y los comentaristas de la cadena DAZN. Durante la emisión en directo, diversos especialistas señalaron que, según el reglamento técnico del boxeo profesional, un golpe en la nuca constituye una infracción clara. Bajo esta interpretación estricta de las normas, la acción de Allen debió derivar en una descalificación directa y no en una suspensión del pleito sin dictamen.
Por su parte, el equipo de Allen sostuvo que la caída fue producto de la inercia del movimiento y el choque físico entre ambos competidores, descartando intencionalidad en el impacto irregular. No obstante, las tomas televisivas mostraron la claridad de la infracción justo antes de que Carty atravesara las maromas del cuadrilátero.
