El receptor de la NFL, Stefon Diggs, ha cerrado uno de los capítulos más complicados de su vida fuera de los emparrillados. Tras un juicio que captó la atención de los medios, un jurado en Dedham, Massachusetts, lo declaró inocente de los cargos de agresión y estrangulamiento grave.
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Lo más sorprendente del caso no fue solo el veredicto, sino la rapidez del mismo: el jurado necesitó menos de dos horas de deliberación para desestimar las acusaciones presentadas por su exchef personal, Jamila Adams.
Un conflicto de versiones
El caso se originó a raíz de un incidente reportado el 2 de diciembre. Jamila Adams, conocida como "Mila", quien residía en la casa del jugador, testificó que Diggs la había abofeteado y estrangulado tras una acalorada discusión. Según su relato, el altercado comenzó por mensajes de texto y escaló físicamente en su habitación.
Sin embargo, la defensa de Diggs sostuvo desde el primer día que la agresión nunca existió. El argumento central de los abogados fue que la disputa era puramente económica y personal —relacionada con un viaje a Miami y deudas laborales—, y no un episodio de violencia doméstica.
Credibilidad y la demanda
Uno de los puntos de quiebre en el juicio fue el cuestionamiento a la credibilidad de Adams. Durante el interrogatorio, salieron a la luz detalles que inclinaron la balanza a favor del deportista:
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Motivación económica: Se reveló que Adams inicialmente reclamaba 19,000 dólares por servicios no pagados, pero la cifra escaló drásticamente hasta una solicitud de 5.5 millones de dólares a través de su abogado.
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Testimonios del entorno: Empleados y amigos de Diggs (incluyendo su jefa de gabinete, una masajista y su estilista) testificaron que vieron a Adams en los días posteriores al supuesto ataque y no notaron ninguna marca, hinchazón o comportamiento traumático.
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Evidencia digital: La defensa presentó videos de Adams socializando y bailando poco después del incidente, lo que contradecía la imagen de una víctima gravemente afectada.
El papel del poder en la sala de justicia
La fiscalía intentó enmarcar el caso como un abuso de poder. El fiscal adjunto, Drew Virtue, describió a Diggs como una "celebridad poderosa rodeada de gente a su servicio", sugiriendo que el entorno del jugador estaba condicionado para protegerlo.
A pesar de que Adams se mostró emocional en el estrado, su testimonio fue calificado por la jueza Jeanmarie Carroll como "evasivo". En repetidas ocasiones, la jueza tuvo que advertir a la demandante que respondiera directamente a las preguntas y no intentara introducir versiones no solicitadas en el acta, amenazando incluso con desestimar su testimonio si continuaba con esa actitud.
Conclusión del caso
El oficial de policía que recibió la denuncia original admitió que no encontró lesiones físicas visibles en el momento del reporte, basando toda su investigación en la declaración de la chef. Esta carencia de "pruebas creíbles", como señaló la defensa, fue la clave para que el jurado fallara unánimemente a favor de Diggs.
Con este veredicto, Stefon Diggs queda libre de antecedentes penales por este incidente, permitiéndole enfocarse plenamente en su carrera profesional tras un proceso que la defensa calificó como un intento de "humillar y castigar" al jugador por intereses financieros.
