No todo son celebraciones y estadios llenos para la liga más poderosa del mundo. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) ha puesto su mirada en la NFL bajo la sospecha de posibles prácticas anticompetitivas. El núcleo de la investigación apunta directamente al bolsillo del aficionado: la asequibilidad de las transmisiones y si existe una competencia justa entre los proveedores de contenido.
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Una investigación en las sombras
La noticia, revelada inicialmente por The Wall Street Journal, fue confirmada por un funcionario gubernamental bajo anonimato. Según la fuente, el objetivo es determinar si la liga está limitando opciones o inflando precios de manera artificial.
Curiosamente, la NFL asegura que, hasta el cierre de este informe, no ha recibido ninguna notificación oficial sobre el proceso legal, manteniendo una postura de calma aparente ante el escrutinio federal.
El dilema del "streaming" vs. la televisión abierta
La controversia surge en un momento de transición digital. Mientras que históricamente la NFL se ha beneficiado de una exención antimonopolio limitada (gracias a la Ley de Radiodifusión Deportiva de 1961), los críticos argumentan que dicha ley se creó para la televisión gratuita y abierta, no para el ecosistema actual de suscripciones pagas.
La NFL se defiende con cifras:
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Aseguran que más del 87% de sus partidos siguen disponibles en televisión abierta.
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Afirman que su modelo es el más "favorable para el fan" en toda la industria.
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Presumen que la temporada 2025 fue la más vista desde 1989, lo que demostraría la solidez de su distribución.
Sin embargo, para el senador Mike Lee y otros reguladores, el argumento de la "disponibilidad" flaquea cuando los partidos se reparten entre una maraña de plataformas: CBS, NBC, ABC/ESPN, Fox, Amazon Prime Video, Netflix y YouTube TV.
La billetera del fan
Ver una temporada completa de la NFL hoy parece requerir un presupuesto de consultoría. Según estimaciones de Forbes, un aficionado tuvo que desembolsar aproximadamente 765 dólares el año pasado para acceder a todos los servicios de streaming necesarios. El senador Lee eleva esa cifra a casi 1,000 dólares si se incluyen las suscripciones básicas de cable.
«El entorno de distribución actual difiere sustancialmente de las condiciones que propiciaron esta exención... estos acuerdos podrían dejar de ajustarse al concepto legal de transmisión patrocinada», escribió el senador Lee en una carta dirigida al Departamento de Justicia.
Precedentes peligrosos y millones en juego
La liga ya sabe lo que es sudar frío en los tribunales. En 2024, un jurado de Los Ángeles determinó que la NFL violó leyes antimonopolio con su paquete "Sunday Ticket", imponiendo una multa astronómica de más de 4,700 millones de dólares. Aunque un juez federal anuló posteriormente el veredicto por fallas en la metodología de los testigos, el riesgo sigue latente: bajo las leyes federales, las indemnizaciones por este tipo de casos pueden triplicarse, lo que habría costado a la liga más de 14,000 millones de dólares.
¿Qué sigue para las ligas profesionales?
La NFL no es la única en el radar. El Comité Judicial de la Cámara de Representantes ha solicitado informes similares a la NBA, NHL y MLB. El cambio de paradigma es total: las cuatro grandes ligas han migrado gran parte de su contenido a plataformas digitales, y el Gobierno estadounidense parece decidido a redefinir si las leyes de hace 60 años pueden seguir protegiendo a los gigantes del deporte en la era de los algoritmos y las suscripciones mensuales.
