El Real Madrid, que tuvo la clasificación en sus manos durante gran parte del encuentro, colapsó en los minutos finales ante un Bayern de Múnich que nunca dejó de creer. Sin embargo, la imagen que marcará esta eliminatoria no es solo la remontada bávara, sino la tarjeta roja directa recibida por Arda Güler una vez concluido el tiempo reglamentario.
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La debacle blanca en cinco minutos fatídicos
El conjunto dirigido por Álvaro Arbeloa llegó al tramo final con la eliminatoria empatada. No obstante, el empuje alemán y la fatiga defensiva de los madrileños provocaron un giro de guion inesperado. Luis Díaz, en el minuto 89, puso el 3-3 en el marcador tras una jugada individual que batió a la zaga blanca, dándole el pase a los alemanes ante un Madrid que ya tenía un jugador menos luego de la segunda amarilla a Camavinga.
Con el Real Madrid visiblemente afectado por el golpe, el Bayern aprovechó el desconcierto. En el minuto 94, Olise firmó el definitivo 4-3 que sentenciaba no solo el partido, sino las aspiraciones del vigente campeón de Europa. El pitido final desató la euforia local y la frustración absoluta en el bando visitante.
La expulsión de Arda Güler: del cielo al infierno
La paradoja del encuentro la protagonizó Arda Güler. El joven talento turco había sido el héroe de la noche para el Real Madrid al anotar un doblete que puso a su equipo en ventaja. Tras un desgaste físico importante, el mediapunta fue sustituido en el minuto 90 por Franco Mastantuono para intentar cerrar el centro del campo.
Desde el banquillo, Güler vivió con impotencia la remontada del Bayern. Tras el gol de Olise y el silbato final, el jugador saltó al césped para recriminar airadamente las decisiones arbitrales del último tramo del choque. El colegiado, ante la intensidad de las protestas, mostró la tarjeta roja directa al futbolista en el minuto 95.