El mánager de la selección de Estados Unidos, Mark DeRosa, protagonizó un momento de autocrítica poco común tras la sorpresiva derrota de su equipo ante Italia en el Clásico Mundial de Béisbol (WBC). El timonel reconoció públicamente que se "equivocó" al dar por sentada la clasificación a cuartos de final antes de que el último out fuera cantado.
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Un error de matemáticas en el "dugout"
La confusión comenzó el martes por la mañana, cuando DeRosa, durante una aparición en MLB Network, afirmó que su equipo ya tenía asegurado el pase a la siguiente ronda. Basándose en esa premisa errónea, el estratega decidió dar descanso a algunos de sus titulares habituales, una decisión que terminaría pasándole factura en el diamante.
"Me equivoqué", admitió DeRosa tras el encuentro. "Estaba conversando con un par de amigos hoy y malinterpreté completamente los cálculos de las reglas de desempate. Sabíamos que México jugaría contra Italia y estábamos sacando cuentas sobre carreras permitidas y outs, pero simplemente cometí un error de interpretación".
El costo de las rotaciones
Bajo la creencia de que el partido no ponía en riesgo la clasificación, DeRosa presentó una alineación mixta. Paul Goldschmidt y Ernie Clement iniciaron el compromiso antes de ser reemplazados por Bryce Harper y Brice Turang en las entradas finales. Aunque estrellas como Bobby Witt Jr., Aaron Judge y Kyle Schwarber estuvieron en el orden al bate, la inconsistencia se sintió especialmente en el montículo.
Los lanzadores Nolan McLean, Ryan Yarbrough y Brad Keller tuvieron una jornada difícil, permitiendo ocho anotaciones en los primeros seis episodios, una losa que la ofensiva estadounidense no pudo levantar a pesar de un intento de remontada tardío.
El peso de la responsabilidad
"Es difícil, súper difícil", confesó DeRosa sobre la pérdida del control total del avance. "Los muchachos están frustrados. Es lo que es y tenemos que asumirlo".
Esta situación añade presión a la gestión de DeRosa, quien ya dirigió al equipo en la edición anterior del Clásico Mundial, donde alcanzaron la final antes de caer ante Japón. Para este 2026, Estados Unidos llegó como el gran favorito de las apuestas para levantar el trofeo, pero ahora debe esperar resultados ajenos para evitar un fracaso histórico en la primera fase.
