El lanzador derecho Luis Severino cumplió con una apertura dominante este domingo en el Clásico Mundial de Beisbol, liderando el triunfo de la selección de República Dominicana sobre los Países Bajos. Más allá del resultado colectivo, el enfoque se centró en las métricas físicas presentadas por el abridor de los Atléticos, quien mostró una potencia que no se le veía desde sus mejores años en Nueva York.
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Severino completó una labor de cuatro entradas en las que permitió apenas tres imparables y una carrera limpia. El único daño recibido fue un cuadrangular solitario de Didi Gregorius, un batazo que no empañó una actuación caracterizada por el control y la explosividad de sus pitcheos. Con cinco ponches en su cuenta, el dominicano demostró que su brazo está en condiciones óptimas para la temporada de las Grandes Ligas.
El regreso de la velocidad
El dato más relevante de la jornada fue el incremento sustancial en la velocidad de su recta de cuatro costuras. Severino registró un promedio de 98.1 mph, lo que representa un aumento de 2.0 mph respecto a su promedio de la temporada anterior. Durante el encuentro, el radar alcanzó un máximo de 99.3 mph, cifra que supera con creces el registro de 96.9 mph obtenido en su apertura previa durante el entrenamiento primaveral con los Atléticos.
Este repunte sitúa al lanzador en niveles similares a sus temporadas de 2017 y 2018 con los Yankees de Nueva York, periodos donde promedió 97.6 mph y mantuvo una tasa de ponches del 29%. Cabe recordar que el año pasado su efectividad en abanicados cayó drásticamente al 18%, lo que genera expectativas sobre si este rendimiento es sostenible para la temporada regular de las Grandes Ligas.
El sweeper y la eficiencia del arsenal secundario
El arsenal secundario de Severino, encabezado por su sweeper, resultó indescifrable para los bateadores neerlandeses. Este lanzamiento generó una tasa de swings perdidos del 50%, complementada con un indicador de calidad proStuff+ de 114. En total, el derecho provocó 11 whiffs, evidenciando un movimiento tardío y preciso en sus envíos que desequilibró el orden al bate rival.
