Después de una espera que pareció eterna, el béisbol de Grandes Ligas regresó finalmente a San Petersburgo. En una noche cargada de nostalgia y adrenalina, los Tampa Bay Rays derrotaron a los Chicago Cubs este lunes, marcando su primer juego oficial en el Tropicana Field tras 561 días.
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El "Domo" volvió a cobrar vida tras permanecer cerrado durante toda la temporada 2025. Como recordaremos, el devastador paso del huracán Milton destruyó el techo de la estructura y causó daños tan severos que obligaron al equipo a jugar como "nómadas" en el Steinbrenner Field de Tampa (la casa de primavera de los Yankees). El lunes, un lleno total de 25,114 aficionados dejó claro que el equipo fue extrañado.
Festival de cuadrangulares para estrenar el techo
La ofensiva de los Rays no perdió tiempo para bautizar el renovado ambiente. El poder dominicano y el bateo oportuno fueron la clave del encuentro. Cedric Mullins, Jonathan Aranda y el estelar Junior Caminero se volaron la barda para comandar el ataque.
Los vuelacercas no solo aseguraron la ventaja, sino que desataron la euforia en una grada que no celebraba un jonrón en casa desde finales de 2024.
El regreso del "As": Shane McClanahan vuelve a su montículo
Más allá del resultado, la nota sentimental y técnica la puso el zurdo Shane McClanahan. Fue su primera apertura en el Tropicana Field desde el 22 de julio de 2023, cerrando un ciclo de recuperación que fue una auténtica carrera de obstáculos.
McClanahan trabajó durante cuatro entradas en las que permitió apenas un hit y dos carreras. Aunque mostró algo de óxido con cuatro bases por bolas, sus cinco ponches demostraron que el "veneno" en sus lanzamientos sigue ahí.
Dato clave: McClanahan se perdió prácticamente dos años de carrera tras someterse a su segunda cirugía Tommy John en agosto de 2023 y lidiar con una persistente inflamación nerviosa en su tríceps durante todo el 2025. Verlo lanzar de nuevo en el montículo de casa es, sin duda, una de las mejores noticias de este inicio de temporada para Tampa Bay.
Un nuevo capítulo tras el exilio
El regreso al Tropicana Field representa mucho más que una simple localía; es el fin de una etapa de incertidumbre para la organización. Jugar en un campo de entrenamiento primaveral durante un año completo fue un reto logístico y emocional tanto para los jugadores como para la fanaticada. Con esta victoria, los Rays no solo recuperan su estadio, sino que envían un mensaje claro: están listos para volver a competir en la cima de la División Este de la Americana.
