La noche del viernes se transformó en una pesadilla para los Atléticos. El abridor dominicano Luis Severino tuvo que retirarse del montículo tras completar apenas una entrada de labor frente a su antiguo equipo, los Yankees de Nueva York, debido a una aguda dolencia en su brazo derecho. Esta situación enciende las alarmas en el cuerpo técnico, que ya temía un contratiempo físico debido a los movimientos previos en el calendario del lanzador.
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Un inicio complicado que encendió las alarmas
Desde los primeros pitcheos en la parte alta del primer episodio, la velocidad y la localización de Severino no mostraron la consistencia habitual. El derecho lució incómodo y carente de la fuerza que lo caracteriza. La ofensiva de los Yankees no tardó en capitalizar esta vulnerabilidad, castigándolo de inmediato en el marcador.
El momento cumbre del ataque neoyorquino llegó por obra de Paul Goldschmidt, quien conectó un cuadrangular de tres carreras que sentenció la salida del dominicano. En total, Severino permitió cuatro anotaciones, todas ellas registradas como sucias debido a fallas defensivas previas, y recetó un solo ponche en su único inning de trabajo antes de reportar la molestia que lo obligó a abandonar el terreno de juego.
Los antecedentes de una lesión anunciada
La salida prematura de Severino no parece un hecho aislado, sino la confirmación de un problema que ya se venía gestionando con cautela. A principios de semana, el cuerpo técnico de los Atléticos decidió retrasar un par de días esta apertura, una estrategia que suele utilizarse cuando un jugador presenta fatiga o molestias menores.
La decisión de postergar su día de juego sugiere que existía una preocupación subyacente respecto a su condición física. El intento de darle descanso extra no fue suficiente para evitar el colapso del brazo del serpentinero en plena competencia.
A la espera de más pruebas
El departamento médico de los Atléticos someterá al lanzador a estudios de imágenes por resonancia magnética para evaluar de forma precisa el estado de los tejidos y determinar si existe un daño estructural en la articulación o en los tendones del brazo derecho.
