Paul Skenes, el lanzador derecho de los Piratas de Pittsburgh, celebra hoy su cumpleaños 24 establecido como una de las figuras más dominantes de las Grandes Ligas. Su ascenso no solo ha devuelto la competitividad a la franquicia de Pensilvania, sino que ha reescrito los registros históricos de la MLB con una precocidad que no se avistaba desde la década de 1980.
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Skenes, seleccionado como la primera selección absoluta del draft de 2023 procedente de la Universidad Estatal de Luisiana (LSU), cumplió con las proyecciones más optimistas en un lapso de tiempo inusualmente corto. Su repertorio, encabezado por una recta que supera de forma consistente las cien millas por hora y una madurez impropia de su edad, le permitió saltar a las mayores y dominar de inmediato a las alineaciones rivales.
Un logro histórico en la era moderna
La campaña anterior consagró a Skenes en los altares de la Gran Carpa. En su primer año, el serpentinero se adjudicó el premio al Novato del Año de la Liga Nacional y, un año después, el prestigioso trofeo Cy Young.
Antes de la irrupción de Skenes, únicamente dos lanzadores en toda la historia de las Grandes Ligas habían logrado conquistar ambos galardones dentro de sus dos primeras temporadas como profesionales. El primero en lograr la hazaña fue el zurdo mexicano Fernando Valenzuela en 1981, desatando el fenómeno cultural de la Fernandomanía con los Dodgers de Los Ángeles.
El segundo fue el diestro Dwight Gooden, quien se alzó con el Novato del Año en 1984 y el Cy Young en 1985 con los Mets de Nueva York. Skenes rompió una sequía de casi cuatro décadas sin que un lanzador novel mostrara semejante hegemonía en el montículo.
El legado de 1981 y 1985 resucitado en Pittsburgh
Para dimensionar el impacto del lanzador de los Piratas, es necesario analizar el contexto de sus predecesores. Valenzuela paralizó la industria en 1981 al liderar la Liga Nacional en ponches, juegos completos y blanqueadas en una misma temporada. Por su parte, Gooden firmó en 1985 una de las campañas más dominantes de la era moderna, con una efectividad de 1.53 y 268 entradas lanzadas.
La gerencia de Pittsburgh afronta el desafío de rodear a su máxima estrella para transformar su rendimiento individual en éxitos colectivos de postemporada. Con Skenes bajo control contractual y mostrando una evolución constante en sus lanzamientos secundarios, el equipo posee la pieza fundamental para competir en la división central de la Liga Nacional.