Los Mets de Nueva York consiguieron una victoria que quedará marcada en los libros de historia de la Serie del Subway. Al llegar a la novena entrada con una desventaja de tres carreras frente a los Yankees de Nueva York, el panorama parecía definitivo. La estadística jugaba en su contra de forma contundente: el equipo sumaba una racha de 91 juegos consecutivos perdiendo cuando entraban al noveno episodio abajo en el marcador.
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Sin embargo, el beisbol carece de certezas lógicas y los Mets rompieron la tendencia en el momento de mayor presión.
El fin de la racha de 91 derrotas consecutivas
La victoria por 7-6 en entradas extras no solo representó un triunfo ante el rival de la ciudad, sino la caída de un registro adverso que se extendió durante dos años. Ningún déficit en el noveno inning había sido revertido por los Mets frente a los Yankees con tal margen en la historia de sus enfrentamientos directos. El ataque final permitió igualar el encuentro, forzar el juego más allá de las nueve entradas regulares y sellar el triunfo definitivo mediante un batazo Carson Benge.
A pesar del escenario adverso, los Mets encontraron la estabilidad necesaria en la segunda mitad del juego. El venezolano Luis Torrens conectó un doble de dos carreras como bateador emergente en el sexto inning para iniciar la respuesta. Posteriormente, Manaea ajustó sus envíos y retiró a seis de los últimos siete bateadores que enfrentó.
En el noveno episodio, Taylor conectó el batazo que empató el juego y forzó las entradas extras. La definición llegó en el décimo capítulo, donde Devin Williams colgó el cero al dejar varada la carrera de la ventaja de los Yankees en posición de anotar durante la parte alta. En el cierre del inning, A.J. Ewing ejecutó un toque de sacrificio clave que preparó la escena para el batazo definitivo que sentenció la victoria de Queens.