Blake Snell encendió las alarmas en el cuerpo técnico de los Dodgers de Los Ángeles tras retirarse de su más reciente apertura debido a una molestia en la ingle izquierda. Sin embargo, el propio serpentinero se encargó de rebajar la tensión en el clubhouse al asegurar que confía plenamente en realizar al menos una salida más antes de que comience la fiesta de octubre.
NOTAS RELACIONADAS
El cuadro californiano, que avanza con paso firme hacia la postemporada, sabe que contar con la mejor versión de sus abridores es un requisito indispensable para aspirar al título.
Un retiro preventivo ante los Rojos para evitar males mayores
El contratiempo para el as abridor ocurrió durante su preparación previa al compromiso frente a los Rojos de Cincinnati. Snell sintió una evidente rigidez en la zona de la ingle mientras realizaba sus calentamientos habituales. A pesar de la incomodidad, el zurdo saltó al terreno de juego y logró completar una primera entrada impecable, colgando el cero en la pizarra sin permitir libertades a la ofensiva rival.
Consciente de lo que hay en juego en las próximas semanas, el lanzador y el cuerpo médico prefirieron no arriesgar más de la cuenta. Tras hablar con el mánager y evaluar las sensaciones en la cueva, tomaron la decisión conjunta de poner fin a su actuación de la jornada para no forzar la zona afectada.
El zurdo detalló que la decisión de salir del juego fue puramente preventiva y que la evolución determinará los siguientes pasos a seguir.
La postemporada a la vuelta de la esquina para Los Ángeles
Para la directiva de la franquicia, el informe médico inicial representa una excelente noticia dentro del susto. Evitar un escenario catastrófico con los playoffs prácticamente a la puerta permite planificar la rotación con mayor precisión en la búsqueda del tricampeoanto.