El campocorto de los Astros de Houston, Carlos Correa, ha decidido romper el silencio sobre un evento traumático que transformó su existencia. Durante el verano pasado, lo que comenzó como una tarde de esparcimiento en el Lago Minnetonka, Minnesota, estuvo a punto de convertirse en una tragedia familiar. El pelotero enfrentó una situación de vida o muerte mientras nadaba junto a su hijo mayor, Kylo.
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Una lucha desesperada
El incidente ocurrió cuando Correa se encontraba a mitad de camino entre la orilla y su bote. Sin chaleco salvavidas y con su hijo de tres años aferrado a su cuello, el atleta comenzó a experimentar calambres severos en los isquiotibiales y cuádriceps. La fatiga física, sumada al peso del pequeño, agotó rápidamente su resistencia.
En medio de la crisis, Kylo le preguntó si estarían bien. Correa, manteniendo la calma externa pese al agotamiento, le aseguró que sí, mientras internamente lanzaba una plegaria desesperada. El jugador relató que prometió servir a Dios de por vida si lograba salir con vida de esa situación. En un último esfuerzo, alcanzó una boya cercana, pero resbaló y se hundió brevemente, lastimándose la mano izquierda al sujetarse de la cadena metálica para mantenerse a flote.
El rescate y la promesa que cambió su destino
La salvación llegó gracias a su suegro, quien escuchó los gritos de auxilio y nadó desde la embarcación con un chaleco salvavidas. Correa logró alcanzar la prenda con un dedo mientras se sostenía de la boya, logrando finalmente ponerse a salvo. Este suceso ocurrió apenas dos semanas antes de su traspaso de los Mellizos de Minnesota a los Astros de Houston.
Desde aquel día, Correa sostiene que su enfoque vital ha dado un giro radical. El pelotero ha cumplido su promesa de devoción, transformando su hogar en Houston en un centro de reunión espiritual. Lo que inició como un grupo de estudio bíblico con ocho personas, creció hasta albergar a 60 asistentes, incluyendo familiares, amigos y compañeros de equipo, en lo que él denomina la "Iglesia en Casa Correa".
De las Grandes Ligas al púlpito
La transformación de Correa no se ha limitado al ámbito privado. El jugador comenzó a tomar lecciones con el pastor Jarrett Stephens de la Iglesia Bautista Champions Forest. Su debut como orador ocurrió en un hogar de ancianos en Houston, donde predicó durante 30 minutos ante un pequeño grupo, vinculando su accidente y sus lesiones profesionales con pasajes de fe.
A pesar de las exigencias de la temporada de Grandes Ligas, Correa busca mantener estas reuniones activas. Su objetivo es integrar estos espacios de reflexión en la rutina del equipo, incluso durante las giras. Para el puertorriqueño, el éxito en el terreno es ahora secundario frente a la misión personal que aceptó en las aguas de Minnesota.
